Un día para ver y ser una familia

Publicado por Elián Idriswenjellu, Mar 01, 2026, 05:40 PM

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Elián Idriswenjellu Aprendiz DRCM/Premio Anual
Un día

Jada... —Elián estaba menos sorprendido de verla bajando del auto y acercarse a la puerta de la cabaña de Khanthus de lo que le sorprendió verla con un bolso de asa cerrado con cremallera y particularmente grande que tomaba con la mano además de su bolso de siempre. Se acercó a saludarla tomando el bolso grande, besando su frente y ofreciéndole el otro brazo, caminando con ella al interior de la casa—. ¿Cómo estás, jada?

Hola, mi niño... Muy bien, me encuentro muy bien ¿Cómo estás? ¿Te enteraste, As... Elián? —Noaf presionó un poquito la parte del brazo de Elián de la que se sostenía—. ¿Qué te parece?

¿Qué me parece... qué?

¿No te dijo Khanthus? Oh —hasta que estuvieron dentro y las cosas de Noaf acomodadas a lado del sofá en el que se sentó y se esperó el té fue que Elián logró una explicación mientras calentaba el agua y buscaba una jarra con sus tazas. Sabe que su abuela lo regañaría si empieza a mezclar vajillas, pero afortunadamente Khanthus no tiene tantas visitas como para requerir más de un juego, pero de que tiene que buscar, tiene que buscar—. Últimamente pasas mucho tiempo solo, aquí, no me gusta mucho porque estás aislado de tu familia, pero sé que no puedes ir a Marruecos conmigo a Esaura porque es muy lejos y tienes que seguir en la escuela y cubriendo tus obligaciones. Podría enfermarte de vértigo usar tanto la red flu a esa distancia...

Elián permaneció en silencio mientras traía la charola con té y empezó a servir con cuidado, pero escuchando atentamente levantó un poco la mirada.

Así que estaba hablando con Khanthus. En vez de que organizar algo tan complicado para que vengas a Esaura en tus tiempos libres ¿Por qué no vengo yo a pasar un tiempo con ustedes? —Elián casi derrama el té pero evitó formar un charco grande aunque eso no le hizo salvarse de Noaf enderezándose y levantando una mano—. ¡Pero niño! ¿Qué te sucede?

Elián empezó a limpiar el té con servilletas pero estaba tan caliente que fue a buscar un trapo entre las palabras e indicaciones de su abuela. Hasta que volvió y empezó a pasarlo sobre la mesa de centro de la sala se dirigió a su abuela.

¿Vas a quedarte aquí? ¿Cuánto tiempo? —Noaf se encogió de hombros, pero algo en su sonrisa expectante parece pendiente de su reacción, se dio por aludido y le hizo sentir que falló en comunicar lo que pensaba. El propio Elián sintió entre el vuelco del corazón, entre el pequeño calor en el pecho, entre la quemadura del agua caliente y solo podría articular entre dudas—. Yo...

Noaf se inclinó ligeramente hacia adelante, un poco más seria con las manos entrelazadas, no tocó su vasito de té. Elián logró limpiar el charco de la mesa y se sentó enfrente de ella en uno de los sillones.

¿No te gusta la idea? ¿Fue...?

No, no, quiero decir... Sí, me gusta la idea. Es que... —Elián presionó un poco el trapo que usó para el té derramado, al exprimirlo unas gotas cayeron en sus pies y luego en la alfombra, decidió levantarse e ir con cierta torpeza a la cocina por la prisa—. Espérame, solo un momento.

Ay, Elián, cálmate, solo es té.

Hasta que él volvió de todo ese asunto y se pudo sentar con las manos libres, la respiración contenida y soltándola en una bocanada de aire se inclinó hacia su abuela. Sigue ahí sentada en el mismo lugar desde que llegó, sigue mirándolo expectante y Elián está intentando acomodar su reacción. Entre todo lo que ha sucedido estos días parece... parece la única decisión que aunque sorprendente no le ha tomado mal desde un principio, solo no es habitual el sentimiento. Está aferrándose a ese alivio de que una cosa parece haber ido bien cuando todo se derrumba, incluyendo su tío abuelo, su hermano y...

Me gusta la idea, es que... nunca he vivido contigo. No sé atenderte, no sé qué te gustaría comer, cuidado, eh... ¿Tus horarios? ¿Si tienes pensado hacer algo el tiempo que estes aquí? ¿Me necesitarás? Sigo en clases....

Oh, shoosh, shoosh. No vengo a que me atiendas, hijo. Si quisiera que me atendieran contraría más servidumbre. Tengo todo lo que necesito, yo sé hacer mis cosas, no te preocupes, estoy vieja pero camino, me cocino y doy mis paseos.

No, jada, no me refería a eso... —Elián intentó acercarse un poco más hacia ella. Su abuela despide un perfume floral, como de rosas—. Si estás aquí...

Noaf esperó, esperó unos segundos mientras Elián intentaba encontrar las palabras y las encontró cuando volvió a verla sonreír ligeramente.

Si estás aquí... ¿Significa que pasaremos tiempo juntos? Por ejemplo...

Claro que sí —ni siquiera dejándole dar algún escenario hipotético, Noaf extendió una de sus manos, Elián le tomó esta con las dos y se quedaron así mientras ella hablaba—. Claro que podemos pasar tiempo juntos, después de que cumplas tus pendientes de la escuela ¿Entendido? Y también no tienes que cambiar tus actividades mientras estoy aquí, quiero ver a mi hermano así que tampoco es que vaya a estar todo el tiempo rondando por aquí.

Elián iba asintiendo a cada palabra y a cada sentencia. Iba a vivir con su abuela aunque sea un tiempo, ya el hecho de pasar tiempo bajo el mismo techo y paredes que Khanthus era algo que no habría imaginado hasta hace pocos meses, no mucho después de saber que existe y que además el propio Khanthus no solo ya lo conocía... llevaba cierto tiempo viéndolo, cuidándolo desde la distancia, al menos así lo describe él. Su jada es diferente, no la ve dispuesta a algo como mirar desde las sombras, es mayor, camina con calma, come con calma, toma el té con calma y nunca la ha visto realmente enojada ¿Si pasa tiempo con ella se comenzarían a pegársele sus mañas o quizá se daría cuenta que habría mañas propias que podrían haberse pegado inconscientemente de la herencia conductual? Cuando ambos empezaron a tomar té lo hacían sosteniendo el vaso con la mano derecha y usando la mano izquierda para guiarse.




Pongo tus cosas en mi cuarto —Elián estaba llevando tanto el bolso grande como el de mano por su puerta, pero los reclamos de su abuela le hicieron detenerse.

Ay no, como crees. No, dormiré en el otro cuarto de visitas. —Noaf hizo una gesticulación como si desechase la idea cual papel arrugado.
 
Pero jada, no tenemos cuarto de visitas. Este es el cuarto de visitas ¿O te refieres al estudio?

Está bien, puedo dormir en el estudio.

Jada, no.... Eh, jada, jada —Elián solo contempló a su abuela entrando al estudio y dejó caer los hombros con una pequeña frustración ¿Cómo su abuela va a dormir en el estudio si ni siquiera hay un sofá donde pueda sentarse? Es más, puede que ni el propio Khanthus use el estudio porque además de que carece de cualquier clase de aparato electrónico (computadora, impresora, siquiera alguna clase de portátil), los libros deben tener más de 50 años, algunos deben rondar el siglo, el polvo tiene varias capas, el único espejo está deslustrado y deteriorado, simplemente nadie entra ahí. Sin embargo, Elián se sintió quedado como estúpido porque al asomarse vio que con un movimiento de sus muñecas, su jada convirtió todo el espacio a excepción de los libreros en una cama individual, un tocador y un pequeño sofá—. Era bastante evidente que podías hacer eso...

Esta casa es tan vieja. —Noaf se sentó en la cama con un suspiro de alivio, miró hacia Elián e hizo un gesto para que se siente con ella. Elián no dudó y entró, aspirando un poco del aroma a polvo y humedad pero sentándose en la cama a su lado—. Esta casa... era de una tía bisabuela ¿Lo sabías?

Elián negó con la cabeza, su abuela le tomó la mano y presionó el agarre mientras le contaba.

Se llamaba Shams. Ella y su hermano eran hijos de la hermana de mi bisabuelo, el que se casó con la mujer cuyo padre le heredó la que hoy es la casa tuya de Ceuta.

¿La Qalb? ¿El marido de esa tatara Ruqayya tenía hermanos, jada?

Sí, esa ¿Por qué le llamaste así?

Elián sintió una presión muy suave en el estómago, pero aclaró su garganta y sencillamente pareció hacer una mueca suave.

Porque me parecía que el color era como el de la Luna... —mintió, pero no quería hablar más al respecto, así que repitió la última pregunta—. ¿El marido de la... tatara Ruqayya tenía hermanos, jada?

Sí, sí, tenía hermanos. Mira, mi bisabuelo se llamaba Sury, él se casó con Ruqqaya, sus dos hermanos también estaban casado... uno se llamaba Zarif, no recuerdo el nombre de su esposa, pero... la otra se llamaba Noaf. —la abuela de Elián pareció aguantarse una risita, pero Elián frunció el ceño y luego exhaló con sorpresa pero sin emitir un sonido—. Justo como yo.

¿Noaf la que estaba casada con Dennis? —preguntó Elián y su abuela pareció pensarlo un momento, recordando pero sin responder aunque Elián intentó recalcarlo—. Dennis, Dennis Sunday, el Gran Adivinador.

Noaf hizo una cara de realización y después asintió con una sonrisa todavía más amplia.

Sí, ella misma. Tuvieron dos hijos. Uno se llamaba Kashmir y la otra, de la que es esta casa, se llamaba Shams.

Elián se quedó mudo. Esta casa era de Shams Idriswenjellu, hija de Dennis y la primera Noaf ¿Significa que en algún momento en el último siglo uno de los miembros de la familia de Johnny pisó esta casa seguramente? Bueno, no seguramente, la propia Shams era en parte Sunday, significa que efectivamente esta casa tiene a ambas familias entre sus muros ¿Tan vieja es? Tiene sentido, es rústica, sencilla, simplona para las casas de las colonias y distritos aledaños, pero todo este barrio es pintoresco de por sí ¿Habrá otras familias mágicas cerca? Quizá todas en conjunto cuidan la integridad de las demás... Está sorprendido, tanto que no dijo nada y eso hizo que Noaf insistiera en llamar su atención, pero Elián, por un impulso interior, fue quien habló aunque ella parecía querer decir algo:

Jada —le llamó, su abuela levantó ligeramente las cejas.

Dime

¿Recuerdas a Johnny?

¿A quién?

A Johnny, Jonathan. Estuvo en el Eid pasado.

Ah, tu amigo, sí. El chiquito, chinito con esa voz tan... ¿Cómo lo dijo tu tía Jenifrah? Siempre me parece vaciado como lo dice ella.

Risueña.

Sí, esa mera. Sí, lo recuerdo —durante un momento pareció que iba a decir algo, pero Noaf se mantuvo así, con la última palabra cerrando la sentencia abruptamente. Elián tomó un poco de saliva—. ...

Pues él es Sunday.

Noaf pareció no entender qué importancia tiene ¿Cuántos Sunday hay en el planeta? Bueno, no es como que pudiera decirlo, más bien ¿Qué importancia tiene el apellido de uno de los amigos que trajo su nieto al Eid? Lo que importaba era integrarlo a la fiesta. Elián presionó el agarre de la mano de ambos, inclinándose hacia ella para sacarla de la divagación.

Abuela. Johnny es Sunday, es pariente de Dennis.

¿Dennis el marido de mi bisabuela?

—la afirmación de Elián fue algo más energética de lo que esperó, pero parece que esa energía se contagió en su abuela por ella misma sonrió un poco más amplio.

Vaya. Que sorprendente. Que coincidencia, el mundo es tan pequeño... Le tienes mucho cariño ¿no? Es un buen amigo.

Elián negó con la cabeza pero porque inmediatamente sentenció algo todavía más directo.

Es mi hermano, jada. Tú y yo tenemos nuestro ayilat, pero él es parte de mi propio ayilat. Por eso estaban en el Eid, por eso sobreviví en el Mundo de los Sueños tanto tiempo, lo tenía a él y...

Tenía a Cadmus, pero no continuó, aunque de igual forma Noaf no respondió ni opinó al respecto, pero pareció meditar sus siguientes palabras mientras rompía el contacto visual. Cuando este volvió se veía tranquila.

Y él es parte de los que ahora te hacen feliz. Lo sé, lo sé. Lo pensé porque no se invita a cualquier persona al Eid, mi niño. Es una fiesta muy importante para nuestra familia, quienes comparten ese momento y deciden compartirlo con personas externas es porque esas personas son importantes para nosotros.

Aunque a mi lualida no le gusta, nada le gusta y eso me irrita mucho, jada. No sé como hacerla feliz, la amo pero no sé hacerla feliz. —Noaf se encogió de hombros pero no se contagió de la voz un poco más áspera y dura de Elián, como siempre, ella lo está tomando con más calma, pues llevará toda una vida con personas así y llevó su tiempo cuidando de su propia hija, además—. Es que es complicada.

Y no solo ella, su papá también se ha vuelto muy complicado, apenas hablan, las ultimas veces que ha llegado a sincerarse con su mamá él no ha estado presente por una u otra razón, ni siquiera en el hospital ¿Se habrá desentendido ya? ¿Simplemente olvidando que tiene un hijo?

Tu lualida es difícil. Ella no ha tenido fácil las cosas, aunque en su momento las tuvo, tenía trabajo, tenía potencial, tenía un prometido, pero lo dejó todo, no sé por qué. Un día agarró sus cosas y se fue de Esaura durante meses y... hasta mucho después fue que me contó que estaba embarazada de ti, pero no vino conmigo a decirlo, me habló por teléfono y me dijo todo cuando ya estaban instalados en Escocia. Yo me enteré de que era abuela hasta pasados meses de que naciste.

Elián nunca ha tenido esa oportunidad de indagar más ¿Sería correcto que preguntase sobre como era su mamá de joven? ¿Sobre qué habrá cambiado? ¿Si alguna vez resolvieron esa diferencia? No lo cree posible, aun hoy en día no parecen cercanas, ella ha vivido aislada y por consecuencia él también, casi separado del resto de los suyos.

Yo creo que todo eso deberías hablarlo con ella. Sobre cómo estás, sobre cómo te sientes, ya casi terminas la escuela, te vas a graduar, oye, hablamos de eso ¿no? Hablar sobre este... chico Johnny que ahora es como tu hermano. Todo eso deberías decírselo, creo que le haría feliz que te acerques a ella en ese... plan más diplomático, de convivencia.

Elián negó con la cabeza y fue tan escéptico que hasta cayó en una expresión sarcástica de lo que podría haber imaginado. No importa que le hayan mentido y desquitado con él varios años de frustración, si él decide ser amable y cordial, todo corre como agua en un río llano, pero sería volver al mismo patrón. Callar, obedecer, no opinar, ser perfecto, ser cumplido, aplicado y todo lo demás a la mierda, incluyendo amigos y la vida personal más íntima.

¿Por qué no me quieres contar algo tú misma? Estamos solos, ella no se va a enterar.

Noaf hizo una gesticulación para que Elián guarde silencio y él se calló, más por consideración a su abuela que otra cosa.

Porque no se habla a espaldas de la gente. No puedo ayudarte con ella, tienes que acercarte tú, con todo el porte de caballero que tienes y decirle de frente lo que piensas, ella te tiene que escuchar. —Elián asintió, sin replicar, aunque Noaf seguía bastante empeñada en el ejemplo y en hablar de postura, pues se enderezó y hasta acomodó bien los hombros—. Así, muy bien. Esta clase de orgullo es nuestro, yo tenía 2 años cuando murió el tío Dennis, pero mi mamá, tu bisabuela Nawras, me decía que entre él y su esposa existía una clase de dialogo muy... de conciliación. Entre familias mágicas es bastante común que existan esa clase de conexiones por matrimonios y que haya costumbres diferentes. La nuestra se conecta incluso con la familia Dibiazzah, mi abuela era una Dibiazzah, de hecho, sería tu tatarabuela.

No sé quiénes son los Dibiazzah, jada.

¿No?

No, es la primera vez desde que te veo que me estás contando sobre mi familia. Recuerda que.... A mi lualida no le gustaba hablarme de eso.

Noaf y Elián arremedaron la misma frase, se rieron muy ligeramente, pero ella se removió en su lugar, hizo una mueca para coincidir aunque no lo dijo directamente pero de todos modos decidió continuar con la idea original. Como si estuviera preparada para una conferencia magistral pensó durante un momento qué decir.

Bueno, los Dibiazzah son la familia que más ha prevalecido al frente del Gran Wizara de Marruecos desde hace como 2 siglos. Uno de los hermanos del Wazir en el... 1900, tuvo una hija llamada Khidir Addin. Esa chica trabajaba en el Departamento de Seguridad Nacional como secretaria del Al-Mudiriyyah Rishi Suak cuando conoció a un chico que acababa de entrar como dabit, se veían con frecuencia porque él acostumbraba a pasar delante de su escritorio todos los días para entrar a los cuarteles. Una de esas veces, por casualidad, el chico escuchó cuando Khidir Addin estaba hablando con el Al-Mudiriyyah y el Al-Mudiriyyah le preguntaba a ella muy... impetuoso "¿Qué flores te gustan?" ella, muy casualmente mientras trabajaba le contestaba "Pues me gustan los lirios, las margaritas, las rosas, petunias, girasoles, los claveles..." y empezó a enlistar varias flores, varias flores, era muy inteligente y por eso llegó a ese puesto siendo tan joven, la memoria. Enlistó tantas flores y se tomó su tiempo con cada una que el Al-Mudiriyyah se cansó de escuchar, la interrumpió y le ordenó muy seco "Vuelve a trabajar". Así que Khidir, sin problema, siguió en lo suyo mientras el Al-Mudiriyyah volvía a su oficina. Lo que no contaron era que el que escuchó una parte de la conversación fue el dabit ¿Qué crees que hizo al día siguiente?   

Elián lo pensó un momento pero se encogió de hombros, sin decir una palabra hasta que soltó vagamente:

¿Le regaló flores?

Al día siguiente llegó con esa chica y le regaló una flor, una sola. Era un tulipán, sencillo, muy bonito. La chica bien quitada de la pena le dijo "Ay, gracias, pero... esa no es mi favorita ¿No me traes otra?" pero se lo dijo así como para que se desanime, ella era muy cortejada en ese tiempo y no creyó que el dabit realmente quisiera intentarlo, quizá solo fue amable al escuchar lo del día anterior. Pero al día siguiente el dabit llegó con una rosa y ella aceptó la rosa con algo parecido, le dijo "Gracias, pero no te habrías molestado, no es mi favorita" ¿Qué te parece que hizo el dabit después?

¿Se... detuvo?

No. Al día siguiente llegó al escritorio de esta chica Khidir Addin y le regaló otra flor. Una sola, como las demás. Le regaló un clavel. Y al día siguiente llegó con otra flor, una macetita de hortensias. Así que el dabit del que no sabía ni su nombre comenzó a venir cada día con una flor diferente, a veces traía una mata en una maceta pequeña, a veces traía una flor cortada y ella la ponía en agua con las demás. Creo que... estuvieron así por varias semanas, varias semanas y en todas esas veces Khidir Addin le decía "Gracias, pero no es mi favorita". Hasta que un día, ya tiempo después de que se les había hecho costumbre todas las mañanas verse y el dabit regalarle una flor y ella recibir la flor, el dabit llegó y le dijo "Oye, sé que podría ser patético, pero... ¿Crees que esta vez tenga suerte?" y le extendió una malva.

Elián intentó recordar lo que eran las malvas... pero no le llegaban a la mente ¿Son vides? ¿Son arbustos? Lo pensó, pero su abuela sonrió un poco más ampliamente.

Khidir Addin observó la malva ¿Y qué crees qué hizo? Le encantó. Esa era su flor favorita. Ese dabit estuvo varios días incansables intentando adivinar su flor favorita y al final lo logró, fue necio, impetuoso, más que ella. Tanta fue su emoción entre ambos que la siguiente vez que hablaron, le ofreció matrimonio. Ese dabit era tu tatarabuelo Ioannis.

Elián soltó una pequeña risita aunque le pareció una historia demasiado romántica ¿Su tatarabuelo dedicó día tras día durante semanas regalándole flores a una chica que apenas conocía? ¿Y así logró casarse con ella? Sintió un dolor en el pecho aunque lo disimuló... Cadmus no fue tan diferente, le ofrecía jugar ajedrez, le pidió disculpas con comida después de engañarlo en el Lago Negro... Se hicieron compañía en clases manejando mandrágoras, evadieron flechas en el Mictlán, trabajaron imprentas, hicieron tareas en biblioteca o en los jardines, practicaron en escoba, estudiaron habilidades de gigantes, viajaron a otros países durante convocatorias del Ministerio, rescataron bowtruckles, se besaron en secreto en salones vacíos o pasillos oscuros... se pelearon en una playa de ensueño, lloraron, rieron, bailaron en San Valentin, se escabullían para dormir en la misma cama cuando Elián se sentía solo o cuando Cadmus tenía pesadillas... viajaron en globo, subieron a una montaña rusa, nadaron al fondo de una piscina que simulaba un naufragio, fueron compañeros de recuperación en San Mungo, comieron banderillas, miraron recuerdos del pasado, hablaron sobre su infancia, sus padres, sus traumas... Elián tuvo a Cadmus en sus brazos cuando lo perdió en las islas de Fiyi que ya no existen ¿Quizá fue una forma metafórica de regalarse flores todos los días? ¿Todas las flores estaban ahí?

Elián —Noaf le tomó la muñeca y él volteó hacia ella mientras su abuela parecía fruncir el ceño, intentando procesar algo...

¿Qué? ¿Qué pasa, jada?

¿Por qué estás llorando?

—[color=#FA552]Eh, no, lo siento[/color] —Elián se limpió las lágrimas y se levantó de golpe de la cama, soltándola y dirigiéndose a la puerta—. Es que fue una historia bastante conmovedora. Voy a mi habitación ¿Te parece bien, jada?

Su abuela no dijo realmente nada, pero Elián ya estaba en el pasillo y pasaba de un cuarto al otro. Cuando se sentó en su propia cama estaba respirando con dificultad, el remolino lento del recuerdo fluye entre los poros de la piel, las capas intermedias, profundas, las arterias y venas hasta los músculos que rodean las vísceras, los órganos vitales. Cuando tocan el corazón reaccionan con le oxígeno de la sangre y provocan microdetonaciones que se sienten entre cada atrio como si se sincronizará el dolor y la angustia con el ritmo de vida. Pero sigue siendo un remolino lento del recuerdo, fluye desde el corazón al pecho, a los pulmones, a las manos y a la gente, la mente se nubla y Elián sabe que es porque... Porque... Carajo, no lo sabe.

Pasaron horas hasta que volvió a hablar con su abuela y fue después de escucharla pasar delante del cuarto mientras él aparentaba estudiar, pero solo observaba el libro de texto abierto delante de él y cada oración era automáticamente borrada de su mente antes de proseguir "Cuando se razona que la adecuada dosis de aceite de ricino en la preparación del remedio para quemaduras...."

¡Elián! —la voz de su abuela llamó desde abajó.

¡Dime, jada! —dirigió la vista hacia la puerta pero luego volvió a inclinar la cabeza para leer el libro "... se necesita calcular el volumen total de aceite considerando el peso seco del pelo de..."

¡Elián!

El susodicho cerró el libro de golpe, avisó que bajaba y salió de la habitación sin haber terminado de reflexionar sobre el estudio del remedio para quemaduras, aunque dudamos que pudiera ser efectivo con la perspectiva que tenía de que deben existir pociones que alivien para siempre la quemazón que se siente en el estómago cuando la mente no deja de sabotear tus intentos constantes de distracción.
Al llegar a la planta baja, Elián se detuvo porque olisqueó el aire ¿Su abuela está cocinando algo? Pero si no tienen tanta comida... Oh, no sabe por qué el razonamiento muggle le sigue ganando a veces ¡Claro que su abuela puede pedir que llegue o invocar los ingredientes de algún lugar! Refunfuñando consigo mismo fue hacia la cocina y ahí vio todo un desplazamiento de ingredientes, una tabla, tazones y a su abuela delante de una olla de peltre muy bonita, humeante pero... no, es una cuscusera ¿Acaba de preparar cuscús? Huele a verduras, huele a smen y hay además un tazón de tfaya...

Ya es hora de comer. Prepara la mesa del comedor. —Noaf ni siquiera volteó pero habló con toda la seguridad de que su nieto la escucharía y no se equivocó aunque Elián dudó un segundo, dos segundos hasta que decidió ir a la alacena a buscar platos, tazones y todo lo necesario, en silencio aunque su estómago ruge—. Está calientito, para este frío queda perfecto.

Claro que Elián tiene hambre, no vio cuanto tiempo pasó de que platicaron y se fue a su habitación, pero ha tenido apetito variable estos días, del más traicionero, de esos que te provocan un miedo irracional a que una pasada de los limites o un mal pensamiento te arruine el gusto o te haga vomitar, pero él se mantiene atento a recoger todo lo necesario de cubertería, vajilla y aditamentos para llevarlo en brazos al comedor. Hasta que terminó de montar la mesa volvió a la cocina y su abuela hizo levitar la cuscusera hasta la mesa, haciendo que se apoye eventualmente sobre una placa de metal porque sigue caliente. Hubo que llevar manteles, un pequeño servicio de condimentos, incluso jebez, agua fresca y algo de tamr hindi, sorprendiendo a Elián que su abuela parecía anticipar que le gustaba esa bebida porque dijo que la hizo para esa comida en especial. Sin embargo, cuando le ayudó a su abuela a sentarse y solo volvió para traer la jarra del tamr hindi, Elián vio a lado de la estufa un papel con una caligrafía impecable pero rápida que ya conocía...

Elián disfruta cualquier comida con vegetales. Llené el refrigerador y la despensa si hace falta, hermanita. Si parece afligido y no quiere decirlo, quizá comer contigo le haga entrar en confianza. Volveré en unos días, disfruta el tiempo juntos.
-Khanthus


No era tan evidente entonces como su jada hizo todo esto... Elián acarició brevemente la hoja de papel, en silencio le sonrió en la mente a su tío abuelo por el detalle. Otra vez está ahí, en todos lados y en ningún lugar, de aquí para allá, sabe que algo le sucede, lo escucha, no es tonto, percibe a veces en las noches cuando su debate interno lo hace imposibilitado de dar tiempo de calidad entre ambos, incluso podría jurar que entre ambos saben que algo le sucede a otro ¿Pero exactamente como lo abordarían? ¿Llegaría con él a llamarle la atención y obligarlo a ser más presente? ¿Cómo en el pasillo del Castillo cuando un elfo intentó atacar a Khanthus con su propia varita? No, esto es más complicado, desde que pelearon contra los nigromantes está así, Elián recordó mientras llevaba la jarra que vio a su tío matar a uno de ellos...
Khanthus debe estarse considerando a si mismo un monstruo, como él después de todo esto. Tiene que encontrarlo, quiere ayudarlo a volver a sentirse lo que es... Un vampiro, pero también una persona, no un monstruo, no un monstruo del grupo de esa... Amenhotep.

Noaf se quitó la batula y la dejó a un lado de su lugar, pero ni siquiera tocó los cubiertos, miraba a Elián, quien entrelazó brevemente los dedos de las manos al juntarlas pero después comprendió lo que estaba esperando.

Bismillah —agradeció Elián.

Bismillah —contestó Noaf y entonces se levantó para empezar a repartir la carne con una cuchara de madera y la sémola con verduras, no dándole carne a Elián pero sirviéndole abundancia de verduras y caldillo. La ultima vez que Elián comió cuscús fue en el Eid de hace un año, este platillo nunca se prepara en otro día que no sea viernes, así que comprende por qué su abuela decidió hacerlo. Además de la sémola de trigo le sirvió zanahoria, berenjena, repollo, garbanzos, calabaza, nabo y tomate, las 7 bendiciones en cada bocado mientras contempla el vapor y mezcla de sabores en el caldillo que se complementa con el dulzor del tfaya que se sirvió él y a Noaf.

Hace tanto que no se sentaba con gusto a degustar, la mayor parte del tiempo tiene que comer solo o con la sensación incomoda de estar rodeado de alumnos en la mesa de Hufflepuff. Normalmente se relajaba su ansiedad social hablando y distrayéndose con Cadmus... pero siguió comiendo, mordiendo con más fuerza el ultimo bocado y llamando la atención de su abuela, pero inmediatamente intentó ir con más cuidado. No hay música, no hay conversación, pero la compañía es suficiente porque así los pensamientos se centran en el sabor, en la textura y en la calidez.

Ya no siente que pueda significar el comer solo como algo mucho más apetecible que comer acompañado. Comer solo condiciona los pensamientos a fluir libremente como el agua que corre desde la garganta e intenta refrescarlo, comer acompañado es acompasar el movimiento de los ríos y mareas con el flujo de los demás. Las pocas veces que Elián ha comido con su abuela ha sido acompañado de su familia, en el Eid y otros festejos. Pero ahora están solos, todas las trabas de dirigir la palabra, esperar que puedan formar su propio circulo de conversación y no verse interrumpidos por los demás ahora son invisibles y dejaron de existir, no hay nada entre ellos dos. Y la comida es deliciosa, es comida caliente y hecha con cariño, casi puede ver la heterogeneidad mezclada con el caldillo del cuscús.

Sorber el plato fue casi un instinto para que todo el sabor llegase integro al estómago, aunque Noaf empezó a replicar y hasta extendió la mano para darle un pequeño manotazo en el codo a su nieto.

¡Asterí! No hagas eso. —Elián bajó el plato y luego se limpió con la servilleta—. No se sorbe el plato.

Lo siento, jada. Está delicioso. —Noaf intentaba mantener la mala cara, pero relajó el reclamo por una sonrisa suave mientras Elián sonreía, muy ligeramente—. ¿Puedo tomar... más?

Por supuesto que sí. Te sirvo más. —Noaf intentó levantarse pero Elián extendió una mano para tomarle la muñeca.

Yo puedo servirme. —se levantó él.

No, no, yo...

Puedo servirme, tú come, jada. Estamos solos, no importa. —Noaf se quedó en un limbo entre levantarse o no, mirando a su nieto, pero Elián ya estaba con la cuchara de madera revisando la sémola y las verduras. Tomó una porción más grande—. ¿Ves? Estoy seguro que no le importará al Crea...

Alto, no seas blasfemo —pero Noaf ya no se levantó y decidió acomodarse en su lugar otra vez, volviendo a su plato—. Este niño, haciendo lo que quiere porque lo amo al condenado.

Elián se sentó pero hizo gesticulaciones hacia el plato, dando como evidente que no sucederá nada si él se sirve a sí mismo, haciendo que Noaf sonría un poco más. Luego contempló la porción. Definitivamente este es de sus platillos favoritos. No será falafel, no será jebez con tabulé o tagine, pero sin duda es el plato que más a disfrutado desde hace días. Siguió comiendo, pasando cada bocado por unas cuantas masticadas porque incluso le provocó un poquito de ansiedad la pequeña gloria en el paladar. Khanthus se tomó el tiempo de llenar la despensa, de escribir una nota, de dejar todo para que pudieran comer así. Su abuela se tomó el momento de prepararlo todo mientras le daba su espacio en su habitación, quizá eso falta, e-s-p-a-c-i-o para p-e-n-s-a-r, s-e-n-t-i-r, d-i-s-f-r-u-t-a-r, h-a-c-e-r, c-o-n-t-e-m-p-l-a-r antes de la locura. El espacio de tener a alguien a su lado que no haga más que acariciarle el corazón de la forma más prístina ¿Todo sigue siendo para reforzar sus lazos? ¿Visitar una vez para hablar, comer y celebrar un cumpleaños que no estuvo antes? ¿Visitar una segunda vez para hablar, comer y rememorar la vida familiar? Las velas de ese pastel volvieron a la memoria de Elián cuando estaba tanto el ultimo bocado, y sintió un deseo renovado de comer algo dulce.

Mi niño —Noaf le llamó, cuando se encontró con su mirada su abuela estaba pasándole una servilleta—. ¿Por qué lloras?

Elián entró un poco en pánico, negó con la cabeza, no podía hablar esa vez, se limpió las lágrimas con la servilleta e hizo el plato hacia adelante. 

Estoy bien, la comida me gustó mucho, jada. Muchas gracias por haberla preparado. —aunque sabe que no se va a librar porque Noaf le sigue contemplando con una preocupación evidente, quizá estaría meditando sobre darle la razón y no tocar el asunto, pero también parece a punto de querer decirle algo, no sobre la mesa, cubiertos, comida, modales o costumbres sino algo que es más personal ¿Por qué parece que está guardando algo que le hace actuar así? Sabe que no podrá contenerlo por siempre, además de que hizo una promesa en la Sala de Menesteres—. ¿Te molestaría si te cuento algo?

Noaf negó con la cabeza. Pero le pidió un momento para buscar su varita... No la encuentro, hizo una gesticulación y los platos como algunos cubiertos levitaron y luego se dirigieron a la cocina. Elián sigue sorprendido de que la mayor parte de su familia pueda hacer eso y él no tenga aun la autorización ni la capacidad. Lentamente se podría escuchar cómo se apilaron cuidadosamente en la tarja los cubiertos y platos, dejando la mesa despejada además del pequeño montículo que fue del cuscús, el tazón de tfaya, la charola de jebez y los vasos de tamr hindi.

¿Qué quieres contarme? —preguntó Noaf, inclinándose un poco hacia él. Pero Elián tuvo un pequeño problema para encontrar la palabra con la que empezar—. ¿Es sobre tu amigo Johnny?

Elián negó con la cabeza, aunque una parte de su mente dijo que sí, que él fue parte de todo lo que sucedió, participó activamente, se volvió un punto de conflicto en su día a día porque tenía que verlo de vez en cuando en una clase como tenía que soportar no decir absolutamente nada, decirlo todo, pero vieron estrellas juntos, se reconciliaron en un cuarto lleno de espejos y plumas de luz... Siempre es una parte, siendo una parte de todo, pues es su hermano, llevarlo en el corazón es llevarlo también cerca de la carne más sensible.

Es sobre Cadmus.

¿Quién? —Noaf frunció el ceño, se inclinó más, como si no hubiera escuchado bien—. ¿Quién dices?

Cadmus, jada. Es sobre Cadmus.

¿Quién es Cadmus?

Elián se quedó mudo ¿Quién es Cadmus? Pues... Su... no, un... ¿Quién es Cadmus? Noaf intentó preguntar si era el semigigante del Eid, Elián dejó el debate mental, asintió y ella entonces volvió a tener una postura más tranquila, claro, ya lo recordaba, es difícil olvidarse de un semigigante después de esa primera impresión.

Han destacado mucho últimamente, tienen muchas guerras y algunos hijos son famosos. Youssef era una buena compañía, una lástima cuando se alejó...

¿Yo... Youssef? ¿Quién es Youssef?

Noaf se removió en su asiento, soltó una bocanada de aire y luego se inclinó un poco hacia Elián, pero regresó a su lugar. Podría haber sido algo que se le escapó, pero lo dijo, lo dijo, él la escuchó. No iba a escaparse de esto como él no puede escaparse ahora.

¿Quieres un poco de té? —preguntó Noaf, intentó levantarse, pero Elián se apresuró a levantarse primero, se extendió sobre la mesa, extendió la mano y le tomó del brazo aunque intentó no ser muy impaciente—. ¿Elián?

No, jada... quiero saber, por favor ¿Quién es Youssef? —Noaf no respondió inmediatamente, cuando habló dijo que podría contarle, pero antes le gustaría un poco de té para no sentir tan seca la garganta, así que Elián le repitió que se quede sentada. Él fue a la cocina y empezó a buscar en la alacena pero toda la vajilla estaba en el escurridor. Preparó todo con prisa, calentó agua, sirvió tazas, incluso buscó si tenían algo dulce como dátiles o galletas. Cuando volvió con la charola la acomodó sin mediar palabra, sirviendo el té y luego sentándose otra vez—. Por favor, cuéntame.

Noaf le dio un sorbo a su té, incluso tomó una galleta y la partió pero dejó ambos pedazos en el plato.

Youssef era el esposo de tu bisabuelo Sawta. Youssef era... es un semigigante.





Antes no se veía con tan buenos ojos que los miembros del ayilat tuvieran relaciones más sentimentales con otras razas mágicas. Es decir... Siempre se ha sospechado que había alguna ascendencia mágica en algunos, pero nada era seguro. Mi papá tenía un gemelo, mi tío Sawta, él fue el primero que comenzó a desafiar muchas de estas ideas del ayilat, aunque a mi papá no le gustaba que fuera así, siempre fue el más educado, no cuestionaba a mi abuelo y decidió seguir esos pasos porque quería casarse y tener una familia, y la tuvo, a mis hermanos y a mí.

Pero Sawta se casó con un semigigante. Hizo una familia.

Sí, se casó con un semigigante. Creo que no había sucedido antes, pero no nos referíamos a él de esa manera. Mi papá no tenía mucho gusto por eso, porque si llegaban a querer hijos tendrían que adoptarlos y no podrían ser parte del ayilat y porque los semigigantes siempre han sido algo... agresivos. Decía que eran una línea muerta, sin futuro. Y mi tío parecía... triste, porque no siempre podía congeniar del todo con el ayilat y a la vez tener su matrimonio, su vida de casado.

Elián no miró bien lo que su abuela quería decir. Otra vez es el mismo estereotipo, otra vez es la misma historia. El control de los impulsos, el control de las emociones, siempre se asume que el otro es el que tiene la culpa, nunca quienes lo inducen.

Lo rechazaron.

No, no así, mi niño...

Sí. Rechazaron a mi tío Sawta porque era gay y porque se casó con un semigigante.
 
No —Noaf extendió la mano para tomar la de Elián, pero él la removió con cuidado, aunque eventualmente aceptó tomarle la mano, pero parecía algo más ansioso—. No, no. No era un problema que fuera gay, tampoco era un problema Youssef. Yo hablé con él muchas veces. Mi tío Sawta murió hace años, muchos años, pero antes de que muriera y mientras yo empezaba a trabajar en el Wizara venía a visitarnos y venía con Youssef. Era muy buen platicador, muy amable, muy educado también. Siempre me pareció bastante bueno.

¿Entonces por qué su propio hermano le hacía eso?

No lo sé... No, es que tu tío no se ajustaba siempre a lo que esperaban mis abuelos. Era muy rebelde, muy libre, siempre yendo en contra, se plantaba en medio de la habitación y decía "No" y si le preguntaban por qué, decía "Porque no" y no había forma de hacerle cambiar. Le pedían presentarse en algunos eventos sociales, fiestas o con amigos de la familia, pero no le permitían siempre ir con Youssef, tampoco le permitían integrarlo en cenas y así, pero recuerdo que él decía "Si no voy con mi marido, no voy". Y nunca hizo su brazo a torcer.

Lo rechazaban porque decidió ser feliz antes que volverse como ellos.

Noaf no continuó pero después asintió lentamente con la cabeza, en silencio, jugueteó con uno de los pedazos de galleta ya partidos, lo partió otra vez y lo comió con cuidado, mientras la mente de Elián mantenía una vertiente que empezó a volar hacia arriba, hacia el espacio que separaría sus pensamientos mas superficiales del pensamiento más revelador.

Pero eso no explica porqué no parece gustarte hablar de él ni de mi tío Sawta.

No es algo que tienes que saber, mi niño. Fue hace mucho tiempo, no te tiene que afectar.

Pero me afecta, jada. Me afecta porque yo también estuve con un semigigante.

Noaf no tuvo ningún problema en hacer una cara en la que parece reconocer que podría haberlo esperado por la forma en la que los vio juntos en el Eid, dejó de juguetear con el otro pedazo de galleta y se fijó en su nieto. Pero parece que ella es la que está guardando un secreto, porque Elián ya no lo siente dentro de él, siente que le deben una explicación.

¿El semigigante del Eid era tu novio? —Elián asintió, pero Noaf pareció contrariada, simplemente no quiso mirarlo—. No, no, no deberías verlo así. Podría no ser bueno.

¿Por qué, jada? Cadmus no es malo. Acabas de decir lo mucho que te agradaba Youssef.

Pero pensaba que era bueno. Es peligroso, pero es que...

¿Por qué es peligroso? Jada, jada —Noaf no quería decirlo, Elián se enderezó y luego extendió la mano—. Jada, por favor ¿Por qué crees eso? Cadmus no te ha hecho nada...

Noaf negó con la cabeza otra vez, pero Elián esperó ¿Qué es lo que toda esta familia siempre quiere guardarse? Ya sabe que son cajas adentro de cajas, él mismo tiene decenas de ellas apiladas una sobre la otra manteniendo todo en un ajuste casi milimétrico y obsesivo de control.

Tienes que decirme ¿Sino cómo voy a saber a lo que le temes? ¿Cómo podré tranquilizarte?

Noaf estaba comenzando a lagrimear y Elián no supo que hacer. Nunca había creído que eso fuera posible, pero su abuela se aguantó el gemido y eso hizo que expulsase lágrimas. Elián buscó servilletas, le pasó una y ella se limpió con cuidado, pero siguió sin hablar, esos segundos se mantuvieron expectantes el uno frente al otro. Elián esperó, se acercó a tomarle la mano una ultima vez en ese momento. Espera, algo en su interior le dice que ella está intentando no guardárselo, pero también le dirá que debería ser sincera con su propio nieto, nadie nunca lo quiere ser. Noaf abrió la boca, intentó hablar, pero le costó trabajo.

H-ha-hay cosas que no me gusta contar porque a mi también me duelen. Lo lamento por no contártelas. Pero es justo que lo sepas... Es que... es que no quiero interferir en tus decisiones, no debí mencionarlo, soy una tonta. —Elián presionó el agarre y se aproximó otro poco, se levantó y con un cuidado como si estuviera queriendo abrazar una muñeca de porcelana fue que empezó a rodear a su abuela con los brazos, apoyando su barbilla en su cabeza—. Soy una tonta, una tonta, debí tener la boca cerrada, no debí decir nada.

Jada, está bien. Yo quería saber, quiero saberlo, tú ya me has contado mucho. Y te agradezco por eso, quiero confiar todavía más en ti...

Lo sé, lo sé, y ya tienes que saberlo, pero me da miedo que intenten lastimarte.

Elián frunció el ceño. Se separó lentamente y se sentó, se inclinó hacia su abuela.

¿Lastimarme?

Yo quería mucho a mi tío Sawta. Me inspiraba verlo intentar ser libre, verlo decidir por sí mismo. Quería ser como él, durante un momento lo pensé, pero... Pues me casé, no me arrepiento, amaba a tu abuelo. Es solo que... entendí que no es tan fácil ser libre y tú quieres ser libre y yo te aplaudo por eso, mi niño, por tener la fuerza de intentarlo. Lo estás intentando cada vez y estas cada vez más cerca... Pero...

Noaf lloró otra vez, se acabó la servilleta y Elián le pasó otra servilleta.

Pero...

Pero... No es tan fácil. Duele mucho todo.  Duele mucho porque... Porque aunque yo le hubiera creído, yo no tenía la ultima palabra, tenía niñas que cuidar, no quería hacer todo más grande, mi papá fue quien perdió los estribos y... —Noaf volvió a llorar, pero tomó una bocanada de aire y lo soltó lentamente, le dio un sorbo al té y continuó—. Ven, ven.

Elián se inclinó más y le tomó ambas manos, ella las presionó, las sacudió un poco porque la fuerza que intentó ejercer debió ser más que las de sus manos sexagenarias, así que fue Elián quien le tomó las manos con fuerza.

Mi tío Sawta murió en... 2020. Fue culpa de Youssef.


Ver y ser


Elián ayudó a su abuela a recostarse cuando ya era bastante noche, luego se dirigió a su cuarto y ahora está recostado en su cama, mirando el techo. La memoria no le está fallando... Todo sucedió, todo lo que eran esas palabras ingresando por esos oídos estaban asentándose en las escamas de las fibras de su memoria. Youssef, un semigigante que se acercó a su familia a través de relacionarse con su tío bisabuelo Sawta, lo mató en un ataque de ira...

Su abuela dice que nunca creyó que haya sido tan simple, pero fue hace mucho tiempo. Youssef se presentó a suplicar disculpas al ayilat después de que se declarase muerto a Sawta en un hospital. Ella estaba con su papá, con su hermano Lysas y el abuelo Samir. Todos vieron a Youssef llorar, arrodillarse, disculparse, suplicar perdón, pero el patriarca del ayilat era el bisabuelo Hayyan, gemelo de Sawta y era quien tenía la última palabra, quien decidía por todos. Le contó que lo vio perder los estribos aunque ella intentaba tranquilizarlo, que le gritó a Youssef, intentó agredirlo y que entre todos tuvieron que sacar a Youssef de la casa de Esaura para evitar otra tragedia. Desde entonces no lo ha vuelto a ver.
Youssef mató a su esposo, de una forma u otra. Youssef mató a su esposo, Youssef era un semigigante y mató a su esposo, un Idriswenjellu. La sangre de su familia ha estado en las manos de un miembro de la raza de Cadmus antes de que siquiera alguno de los dos hubiera nacido. Y se tocó la frente, el lado derecho, porque recordó que la última vez que habló con Cadmus le sangró la cabeza por un corte que fue un efecto secundario al intentar contener otra de sus habilidades. Una que le infundo incertidumbre porque la talla fue tan diferente entre ellos que se sintió vulnerable, desprotegido...

Elián contempla el techo con una atención apabullante, contempla casi cada grieta de las maderas, casi cada imperfección, quemadura, hongo y acumulación de humedad entre las tejas, vigas y placas de aserrín que cubren el techo y que aíslan las paredes. No lo ha dejado ir, cuando piensa en él su corazón duele, palpita como un animal herido, se derrama como cera caliente, el latido es un nacimiento débil de una estirpe de poca adecuación, crece como el hijo infértil de una cruza poco fiable y muere como un individuo casi solitario, incapaz de sobrellevar las presiones del clima... Solo que en el intermedio se reproduce, genera otras palpitaciones que se siguen expandiendo hasta cubrir su corazón, mantenerlo latiendo.

Gimió un poco porque al respirar intentó contener las lágrimas. Debería haber sido consciente de que no es tan fácil ser diferente, su abuela le dio una bendición poderosa cuando se lo mencionó. Le dio su apoyo, le dijo que no se arrepiente de su vida, pero él sí podría tener la fuerza que ella no se atrevió a hacer antes.

La fuerza de Sawta, una determinación por ser libre y feliz, pero temiendo por su suerte ¿Y si termina muerto intentando jalar demasiado de la fuerza que es incapaz de medir? ¿Y si todos los que ama tienen que sufrir con esa pérdida? Este ayilat agoniza, todos viven tan separados y se pelean con tanta frecuencia que pocas veces se puede pensar que algo pueda unirlos tanto como puede acabar de sepultarlos. Siguió llorando, pero porque en lo profundo, en lo más profundo de su ser, no teme por su familia, no teme por él mismo, no teme porque las viejas heridas se terminen de desangran aun después de tantos años.

Teme porque puso sobre su cabeza su mano con un anillo que pasa entre sus dedos, un anillo con las inscripciones A&I, un anillo que recibió en una carta, una de las muchas que de hace más de un mes, cuando su familia se enteró sobre su recibimiento como Premio Anual. Un anillo de compromiso. El anillo de compromiso de Youssef. Youssef Ait-Benhaddou. El semigigante que mató a su esposo en un descontrol y fue desterrado por los Idriswenjellu hace 30 años.

Youssef de alguna forma se debió enterar, de alguna forma quizá... ¿Supo que estaba con un semigigante como fue su propia historia hace años? Primero debió enterarse de que la sobrina de su esposo tuvo una hija y esa hija lo tuvo a él. Le mandó su anillo ¿Por qué? Si estaba tan arrepentido y amaba tanto a su tío Sawta ¿No querría atesorar todo lo que podría haber sido parte de esa historia? ¡¿Por qué le daría el anillo?! Se sentó en la cama y se dispuso a lanzarlo pero haber hecho eso significaba ruido y significaba que tiraría a la basura aquello a lo que teme y que es a la vez una... esperanza ¿Podría también ser un mensaje? ¿Un mensaje en el que él y Cadmus... quizá lo hagan mejor? ¿Quizá lo hagan mejor si lo vuelven a intentar? Intentó tomar impulso para lanzarlo otra vez, pero se detuvo. No puede, no puede, no puede.

Se pasó la otra mano por la frente, por la cabeza. Teme ser incapaz de todo lo que quieren ver en él, Jonathan ve valentía, un hermano, su abuela ve fuerza, un deseo de libertad... Cadmus veía amor, tenacidad, erudición, sensibilidad, un profundo amor del que Elián temía no ser suficiente para igualarlo, suficientemente valiente para sobrepasar sus limitaciones, suficientemente fuerte para que sea su voluntad la que se sobreponga a la marea. Es muy difícil... ¿Por qué no solo hace lo que el corazón dice? El corazón dice que vaya detrás de Cadmus, disculparse, reconciliarse, hablarse, entenderse, quizá... quizá... ¿Quizá puedan estar juntos otra vez? ¿Existe un futuro para ellos? ¿Este anillo es una bendición? ¿Youssef no quiere que su relación cometa el mismo... error?

No quiere que su sangre acabe en las manos de Cadmus. Elián siempre creyó que era más de lo que su poder le dice, que Cadmus era más que un bruto, un idiota, un despistado, un lento y un simple musculo con poca atención. Pero Cadmus... ¿Cadmus es capaz de creer eso de sí mismo? Si él no pudo hacer que lo crea ¿Quién sí sería capaz? No pudo... No pudo hacerle entender que él veía más, quería que viera su capacidad de proteger a los que ama, de comprender lo más simple cuando el propio Elián pierde los estribos, de una paciencia que no solo llevó a que ellos estén juntos, también lo juntó con Johnny ¿En que escenario es posible? ¿Cadmus lo habrá entendido pero todavía le falta más? Un poco más...

Le duele, le duele mucho no haberlo hecho bien, le duele mucho que las cosas se hayan descontrolado, que la fuerza de su primera relación haya sido tan frágil como la vida misma ¿Será posible...? Cuando se volvió a recostar y volvió a mirar el techo, le hubiera gustado ver estrellas, así podría contar con que al menos algo o alguien escucha sus pensamientos... O lo observa mientras estos vuelan cuales cometas. Su hermano le habría consolado y dicho que Cadmus no ha salido de su pecho, claro que no ha salido, ahora que se fue su recuerdo se incrustó, como una espina... ¿o como el brote de una nueva planta?

Una familia que cuidar

8629 Palabras Ultima modificación: Mar 01, 2026, 06:04 PM por Elián Idriswenjellu
Familia Idriswenjellu

Madera de OlmoNúcleo de Pelo de Rougarou
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Gael Richetti Morti-Profesional del Uso Incorrecto de la Magia
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2 Palabras #1
Gael relajado/impulsivo/evitativo - Gael Estándar - Corvus
Hogwarts Style
Madera de AbetoNúcleo de Pelo de Kelpie
36 cm
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