Mensajes recientes
Solicitudes / Solicitud de Sueldo
Último mensaje por Marlon Waverley - Ayer a las 11:34 PMTOTAL : 500 GALEONES
- Diseñador Global: 500 galeones
Club de duelos / Club de Duelos: Jung Kleverk ...
Último mensaje por Junseo Kleverk - Ayer a las 11:22 PMDados
• Suma total: 13
• Suma total: 18
Centro de Evaluaciones / Evaluación de Animagia
Último mensaje por Madisson S. Howells - Ayer a las 11:18 PMTablón de anuncios / Pase mágico de Mayo
Último mensaje por Iris Quigley - Ayer a las 11:15 PMGran Bretaña / La Arquitectura de la muerte |...
Último mensaje por River Greyback - Ayer a las 11:14 PMY hubiera hecho algún comentario respecto a "ser legalmente suyo", ya que todavía le resultaba curioso como Whilemina demostraba posesividad de manera tan humana, pero los muros que se levantaron en torno a ellos continuaron transformándose hasta tomar forma dejando ver un camino cerrado a la izquierda y un pasillo largo, neblinoso, a la derecha... a lo largo de dicho pasillo parecían haber más entronques pero era difícil -desde ese lugar en el que estaban- saber que tan grande sería ese laberinto en el que acababan de ser "atrapados".
La magia se respiraba por doquier, casi podría tocarla palpitando en esos muros pero las rosas negras con espinas rojas lucían como una advertencia muy estética para que todos descartaran la intención de escalar u ocultarse contra las paredes.
En el denso silencioso pudo notar algo de alarma en el tono calmado de Whilemina, era claro que había peligro pero ninguno estaba solo.
—¿Sabías que me gustan los laberintos? —le contó por romper en parte la tensión aunque estuvieran atentos a los alrededores—. Los encuentro muy estimulantes para los sentidos... puedes guiarte por la naríz, anticipar los peligros gracias al oído. Ejercitas la memoria y la toma de decisiones al calor del momento. También puedes descubrir que tan tolerante eres a la frustración y...
Aquel no era un entrenamiento ni un paseo.
Se movió junto con Whilemina. Cerca los gritos se extendieron en una cadena conformada por seis o siete personas, eran las que logró contar, luego sus sentidos aumentados le permitieron distinguir como otras más se dispersaron seguramente corriendo sin saber a donde presas del miedo. Los primeros estallidos mágicos de hechizos conjurados se sumaron a los alaridos de dolor y gruñidos de las criaturas pero entre todo el eco de unos cascos retumbando sobre el suelo empedrado destacó por encaminarse en su dirección; hubiera esperado otro Sleipnir de no ser por el olor a sangre y putrefacción que lo acompañaba.
Los brazos del jinete eran exageradamente largos, casi rozaban el suelo, su falta de piel, de extremidades inferiores y el hecho de estar fusionado al corcel hacían de su aspecto algo horrible.
—Ya estabamos cansados de las criaturas de siempre, ¿no es así loba? —quizá aquel era el reto peligroso que habían estado esperando—. Midamos fuerzas primero... —las imprudencias y el exceso de confianza costaban vidas y no estaba dispuesto a perder a Whilemina ni a morir.
Y como si aquella criatura le hubiera leído el pensamiento, ladeando el rostro humano, ensanchó la sonrisa mientras el corcel galopaba hacía ellos.
Dados
• Suma total: 47
Gran Bretaña / La Arquitectura de la muerte |...
Último mensaje por Riley McAdams - Ayer a las 11:08 PMA Riley le quedaba clarísimo que Phil no la dejaría mucho tiempo convertida en piedra, después de todo ella tampoco permitiría que él se quedara en ese estado si fuera al contrario. Lo que sí reconocía es que sería una estatua muy atractiva. Además, estaba un punto perfecto de ventaja, ya que no iba a sermonearla como seguramente haría su hermano Leo; ahora, regalarle flores y que el gato no se las coma, le parecía más complicado de conseguir. Pero le tenía fe. Philippe cumplió su palabra cuando su cuenta mental llegó a tres, solo que de una forma diferente a la esperada. Riley sintió el súbito cambio de gravedad al ser alzada, lo cual fue totalmente sorpresivo y le hizo soltar un pequeño grito de sorpresa. Al final no tuvo la oportunidad de correr; en otras circunstancias se habría quejado. Después de todo correr, y más específicamente huir de algo o cazar algo, era de sus actividades favoritas. Solo superada por trepar árboles, pero encima del parkour. El punto es que estaba bastante a gusto, y no iba a desaprovechar la cercanía.
La aceleración vampírica de Phil transformó el pasillo metálico en un borrón de sombras y ruidos que pasaban a una velocidad vertiginosa. Tampoco le dio tiempo para quejarse por la pérdida de estilo; en su lugar, se acomodó a la firmeza de su agarre y, negándose a quedarse a la suerte, volvió a dirigir el brazo con su varita detrás de ellos, lanzando no uno, sino varios «Immutatus». Infestando los pasillos que dejaban detrás con una neblina alucinógena, no iba a ponérsela fácil a ningún reptil inoportuno con instintos asesinos; tal vez no podía atacar de frente a la maldita serpiente, pero al menos iba a volverla loca. Nadie le interrumpe una cita sin que ella se cobre el doble.
Cuando sus pies volvieron a estar en la seguridad del suelo, Riley se tambaleó una milésima de segundo antes de recuperar su estabilidad. Se sacudió la ropa de un polvo inexistente con una parsimonia que desafiaba por completo el hecho de que un monstruo los perseguía, y miró a Philippe de reojo, con una chispa de audacia en los ojos. — Vaya, no sabía que el servicio de escape incluía transporte de lujo — Coqueteó en un murmullo aterciopelado, estirando la mano para rozar apenas el cuello de su chaqueta antes de volver a aferrar la varita. — Vamos, ya me dio hambre y esta vez morderte no va a ser suficiente, aunque sea muy divertido. — Le tomó la mano y avanzó con paso rápido; el camino era uno solo, aunque contaba con un giro a la derecha a pocos pasos de donde estaban. Antes de terminar de ingresar a la derecha, un impacto ensordecedor resonó a pocos metros, dejándola congelada en el lugar un segundo. La serpiente gigante, frustrada y confundida por la neblina, estaba golpeando todas las paredes a su paso. — Eso no suena como lo planeé inicialmente... — Murmuró con una risita justo cuando el metal de la pared lateral no solo crujió; se desgarró por completo a un lado, ampliando el pasillo por un momento antes de que el mismo laberinto comenzara a vibrar como si quisiera corregir el problema. Entre el cambio de forma, Ry jaló a Phil en dirección al nuevo camino con el tiempo justo antes de que una pared se cerrara tras ellos, dejando solo un pasillo nuevo muy largo y a la serpiente del otro lado. Aunque aún era obvio, por los sonidos de los golpes y los ruidos irritados de la criatura que aumentaban de volumen, que esta igual avanzaba en dirección a donde estaban. — Me gustan las aventuras, pero esto se está pasando de ridículo — Señaló con un puchero. Aunque si la neblina le voló la cabeza, tal vez no sepa ni a dónde se mueve. Más que una idea era una esperanza; después de todo, los basiliscos son criaturas muy molestas de enfrentar. — Sigamos, que no puedo ser adorablemente coqueta contigo con una serpiente desubicada interrumpiéndome — Como ya se le estaba volviendo costumbre, tomó la mano de Phil para retomar la huida.
Dados
• Suma total: 21
Mansión Kleverk-Kang / Picnic en familia - ft Vernon ...
Último mensaje por Hope Kleverk-Kang - Ayer a las 11:06 PM![]() |
Amamaba los días soleados... Hope adoraba esa sensación cálda que siempre atravesaba su piel, y el brillo dorado que el mundo adquiría cuando la luz bajaba y tocaba a todo servivo a su alrededor. La briza salada, la naturaleza de la Mansión; todo llenaba su corazón de una sensación tan familiar y reconfortante.
La pequeña permanecíó sentada sobre la manta con las piernas dobladas hacia un lado, jugando distraídamente con una pequeña esquina de la tela de su lindo vestido de flores blanco, uno de sus favoritos; la brisa movía algunos mechones claros de su cabello, acariciando su piel de forma dulce. Sus ojos iban de Jin a Vernon y luego alrededor de los jardines, escuchando con atención a sus dos padres, solo disfrutando del sonido de sus voces.
Sus ojos brillantes y curiosos se dirigieron a su padre Jin cuando escuchó la pregunta y se quedó pensativa unos segundos, haciendo un pequeño y adorable puchero mientras pensaba. Tras unos breves instantes sonrió, una de esas sonrisas pequeñas y angelicales, como si hubiera descubierto la respuesta a los secretos del universo con solo pensarlo por unos segundos — ¡Falta meternos al playa! — pero, tras esa breve intervención y escuchando la risa de sus padres lo pensó un poco mejor, negando rápidamente moviendo sus manitas nerviosa, avergonzada porque no estaba segura de la respuesta —No... bueno sí, pero...— Levantó la mirada hacia ambos, observándolos con una pequeña expresión de duda — ¿La respuesta no sería ustedes? Yo siento que es perfecto cuando ambos me abrazan — expresó, sonrrojandose un poco.
Estiró la mano para tomar la de su papá Vernon y la de su papi Jin, acarciciándolas con sus deditos — Quiero quedarme aquí todo el día — pidió
Hogsmeade / Never is late
Último mensaje por Albert Wright - Ayer a las 11:04 PMAlbert siente el beso recorrerle entero de una forma absurda y cálida, como si alguien hubiera encendido todas las luces dentro de él al mismo tiempo. El mundo alrededor parece volverse lejano; el sonido del columpio, el viento, los pétalos cayendo... todo queda reducido a Meredith sujetándole la mejilla y a esa sensación imposible de que algo finalmente encajó. Cuando ella se aparta, Albert tarda un segundo en volver a la realidad. Y entonces se ríe. No una carcajada. Algo más suave, incrédulo, completamente feliz. La mira como si acabara de descubrir algo peligroso.
—Ah... entonces ese era el sello.
Se pasa una mano por el cabello, todavía ligeramente descolocado, aunque honestamente Meredith llevaba semanas haciendo eso con él de maneras mucho peores y más profundas que despeinarlo. Y después ella dice aquello. Pensarlo demasiado nos roba tiempo.
Albert baja apenas la vista hacia sus manos unidas. Sus dedos se cierran alrededor de los de Meredith con naturalidad, como si llevara mucho más tiempo haciéndolo del que realmente llevaba. Cuando vuelve a mirarla, hay algo distinto en él. Menos duda, menos miedo. Más verdad.
—Creo que llevo demasiado tiempo pensando todo —admite con una pequeña sonrisa ladeada—. Y tú apareces y haces que parezca mucho más fácil simplemente... vivirlo.
Da un paso junto a ella cuando el columpio finalmente queda atrás y vuelven al suelo firme, aunque honestamente Albert ya no está seguro de qué parte de todo eso se siente más estable: el piso bajo sus pies o Meredith sosteniéndole la mano.
—Y sí... probablemente tenías razón desde el principio —añade, mirándola de reojo con una chispa divertida—. Si seguíamos esperando "el momento perfecto", seguro terminábamos viejos y todavía dándonos miradas raras desde lejos.
La sonrisa le crece apenas.
—Aunque habría sido un poco trágico. Y bastante ridículo.
Camina unos pasos con ella, sin soltarla, dejando que los pétalos todavía atrapados en su ropa caigan lentamente con el viento. Y entonces, más suave esta vez, más honesto todavía:
—Me alegra no haber perdido más tiempo contigo, Mer.
No lo dice como una confesión enorme ni dramática.Lo dice como algo simple.Como las cosas que uno sabe apenas dejan de tener miedo de nombrarlas y una sonrisa se dibuja en su rostro.

