Una ilusión del presente y futuro, por ahora....

Publicado por Jin Kleverk, May 13, 2026, 10:06 PM

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Jin Kleverk DIRECTOR Y PROFESOR HOGWARTS | AUROR |
Un fic no canónico...

En el umbral entre lo real y lo imposible, donde los sueños no son simples fragmentos de la mente sino territorios vivos, peligrosos y profundamente emocionales, Jin Kleverk caminaba solo.

Habían pasado tres meses desde la desaparición de Vernon.

Tres meses de noches sin dormir, de silencios en la mansión que antes estaba llena de risas, de mesas servidas para dos donde solo uno comía. Tres meses intentando no quebrarse frente a Amelie, frente a sus alumnos, frente al mundo... pero sobre todo, frente a sí mismo.

Y ahora, finalmente, estaba ahí.

El Mundo de los Sueños.

Un lugar donde el tiempo se distorsionaba, donde los recuerdos podían tomar forma, donde los miedos se volvían criaturas... y donde, según todas las pistas que había reunido, Vernon seguía atrapado.

El aire era denso, como si respirarlo costara más de lo normal. El cielo cambiaba de color lentamente, pasando de un azul profundo a un violeta inquietante. Fragmentos de memorias flotaban a su alrededor como espejos rotos: risas, abrazos, discusiones, besos robados.

Jin avanzó, su varita firme en la mano.

—No importa cuánto tenga que atravesar... te encontraré —susurró, más para sí mismo que para el mundo.

Y entonces lo sintió.

Una presencia.

No oscura... no del todo.

Familiar.

Su corazón se aceleró.

Corrió.

El paisaje cambió bruscamente, transformándose en un bosque que conocía demasiado bien. El árbol. Ese árbol. El lugar de su primera cita.

Y ahí estaba él.

Vernon.

De pie, inmóvil, mirando hacia el horizonte como si estuviera atrapado en un recuerdo sin fin.

Su respiración se quebró.

—Vernon...

El hombre no reaccionó.

Jin dio un paso más, con el alma temblando.

—Vernon... soy yo...—

Nada.

Sus ojos... estaban vacíos.

No había reconocimiento.

No había vida.

Jin sintió cómo algo dentro de él se rompía.

Pero no se detuvo.

Se acercó lentamente, como si cualquier movimiento brusco pudiera hacer que desapareciera.

—Te estuve buscando... todo este tiempo...—

Vernon finalmente giró la cabeza.

Sus ojos se posaron sobre Jin... pero no lo vieron.

—¿Quién eres?—

Esa pregunta fue como un cuchillo directo al corazón.

Jin cerró los ojos un segundo, respirando hondo para no colapsar.

—Soy... quien te ama.—

El silencio se volvió pesado.

El viento sopló entre los árboles, trayendo ecos de memorias distorsionadas.

Jin alzó su varita.

No podía esperar más.

Sabía lo que tenía que hacer.

Había creado ese hechizo en la Cámara de Creación Mágica. Uno que no solo despertaba la conciencia... sino que reconstruía el alma fragmentada.

Pero era peligroso.

Podía destruirlo por completo... o traerlo de vuelta.

—Confía en mí... aunque no recuerdes por qué.—

Vernon lo miró, confundido... pero no retrocedió.

Eso fue suficiente.

Jin susurró el hechizo.

Una luz dorada emergió de su varita, envolviendo a Vernon como un abrazo cálido. Fragmentos de recuerdos comenzaron a girar a su alrededor: risas en la mansión, noches de música, miradas cómplices, promesas bajo la luna.

Vernon cayó de rodillas, llevándose las manos a la cabeza.

—¡¿Qué... qué está pasando?!—

—Vuelve a mí... por favor... vuelve...—

El mundo tembló.

Las sombras del bosque comenzaron a distorsionarse, como si algo no quisiera que eso ocurriera. Criaturas formadas por pesadillas emergieron, intentando interrumpir el hechizo.

Pero Jin no se movió.

No rompería el vínculo.

Nunca.

—Protego Maxima —susurró, creando una barrera alrededor de ambos.

Las criaturas golpeaban, rugían... pero no podían entrar.

La luz creció.

Y entonces...

Vernon gritó.

Un grito lleno de dolor... pero también de vida.

Imágenes inundaron su mente.

Jin.

Su sonrisa.

Su voz.

Su amor.

Sus manos temblaron... y lentamente, levantó la mirada.

Sus ojos... ya no estaban vacíos.

—...Jin...—

Jin sintió que el mundo se detenía.

—Sí...—

Las lágrimas comenzaron a caer sin control.

—Jin...—

Y entonces, sin decir nada más, Vernon se lanzó hacia él.

El impacto del abrazo fue tan fuerte que ambos cayeron al suelo.

Se aferraron el uno al otro como si el mundo fuera a desaparecer.

Como si separarse significara morir.

—Pensé que te había perdido...—

—Yo también...—

Se separaron apenas lo suficiente para mirarse.

Y en ese instante...

Se besaron.

Un beso desesperado, profundo, lleno de todo lo que no pudieron decir durante meses.

El mundo alrededor comenzó a desmoronarse.

Pero ya no importaba.

Jin había cumplido su misión.

—Es hora de volver a casa —susurró.



El regreso fue silencioso.

Cuando aparecieron en la mansión Kleverk-Kang, el contraste fue abrumador. Todo estaba intacto... pero ahora, por fin, volvía a tener sentido.

Vernon estaba débil.

Jin lo sostuvo con cuidado, llevándolo hasta la habitación.

—Tranquilo... estás a salvo...—

Lo recostó en la cama, cubriéndolo suavemente.

Durante horas, Jin no se movió.

Le dio agua.

Le preparó comida.

Le acomodó el cabello.

Como si cada gesto fuera una forma de recuperar el tiempo perdido.

Finalmente, Vernon abrió los ojos.

Esta vez... completamente presente.

—¿No fue un sueño... verdad?—

Jin sonrió, con lágrimas en los ojos.

—No... estoy aquí.—

Vernon se incorporó lentamente... y sin dudarlo, tomó el rostro de Jin entre sus manos.

—Te extrañé cada segundo...—

—Yo también...—

Y se besaron otra vez.

Más lento.

Más profundo.

Más real.



Esa noche...

No durmieron.

Se sentaron juntos, rodeados de velas, comida, y recuerdos.

Hablaron.

Rieron.

Lloraron.

—Había momentos en los que olvidaba quién era...—

—Pero tu corazón nunca lo hizo.—

—Sentía que alguien me buscaba...—

—Nunca dejé de hacerlo.—

Compartieron cada dolor.

Cada miedo.

Cada instante de soledad.

Pero también cada esperanza.

Cada latido que los mantuvo vivos.

Comieron juntos, como antes.

Rieron por cosas pequeñas.

Se abrazaron sin razón.

Se besaron como si el tiempo no existiera.

Hasta que el amanecer comenzó a teñir el cielo.

El cansancio finalmente los alcanzó.

Se recostaron juntos.

Vernon rodeó a Jin con sus brazos.

Jin apoyó la cabeza en su pecho.

El latido de su corazón... era el sonido más hermoso que había escuchado en meses.

—No vuelvas a dejarme...—

—Nunca.—

Y así, entrelazados, se durmieron.

Juntos.

En paz.

En casa.



Porque el amor verdadero...

No desaparece.

Solo encuentra la manera de volver.



998 Palabras
General || –Habla– || +Telepatía+

SOULMATE JIN & VERNON


FAMILY
Madera de PinoNúcleo de Pelo de Rougarou
34 cm
Expecto Patronum
  • Madera de Pino
  • Núcleo de Pelo de Rougarou
  • 34 cm
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