Baúl de Riley McAdams

Publicado por Riley McAdams, Ago 31, 2024, 05:13 PM

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Riley McAdams Rompedora de maldiciones
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Riley McAdams Rompedora de maldiciones

LOS MCADAMS
✺{Árbol Familiar}✺


✺{Tartan del Clan Familiar }✺


✺{Historia Familiar}✺

Provienen de un largo linaje, aunque no pueden establecer con claridad el primer McAdams en llevar el apellido. Antes formaban parte de otro clan, pero las malas decisiones de su líder acabaron con muchos de ellos. Algunas familias secundarias fueron casi exterminadas, por eso varios grupos, entre ellos los McAdams, huyeron del clan a fin de subsistir. La familia termina exiliándose en Suecia y acogiendo a otros miembros que escapan del clan. Mantuvieron un perfil bajo y una vida oculta para evitar represalias por algunos años. Una vez que su anterior líder dejo de existir, retomaron una vida más pública. 

Al ser pocos y tener que estar pendientes de su supervivencia, las habilidades y aportes de cada miembro se volvieron lo más importante; de igual manera consideran a los primogénitos de cada generación como señal de resiliencia y perseverancia del linaje familiar, por ello se les da mayores beneficios o responsabilidades dentro del clan. Les costó varios años establecerse, y otros tantos alcanzar una vida más acomodada. Acostumbrados a una vida relativamente calma, criticados por sus posturas de neutralidad, y reconocidos por su facilidad con las palabras y carisma, pasaron sin mucha pena o gloria antes de sobresalir en el mundo de los negocios.

Se embarcaron en el negocio textil para uso mágico por una túnica prendida en fuego mágico que lastimo severamente a algunos de sus miembros importantes en un atentado. Al principio inicio como algo exclusivo para la familia, pero prontamente se notó el potencial que esto tenía. Pasaron de la pasiva existencia a una burbujeante actividad, pero no fue sino hasta que conocieron a otra familia de vampiros de las ruralidades de Suecia, que él negoció realmente se disparó. Esta familia no escatimaba en usar telas de una calidad exquisita, que a su vez tenían una serie de arreglos y hasta protecciones. Luego de muchos intercambios, e incluso de unir a dos miembros de la familia en matrimonio, todo fue una espiral ascendente. Con todo lo que ocurría, la extensión de la familia, las relaciones con otras, los negocios, etc. Se vieron en la necesidad de fundar un Clan.

Los vampiros viven mucho tiempo, pero no siempre esperan estar al frente de todo. Salvo la dirección general de la familia (uniones, conversiones, incorporaciones, el suministro de sangre, etc.) que necesita la aprobación final de los más antiguos del clan, la dirección del negocio familiar principal y el manejo de otros pequeños negocios o inversiones se coordina y dirige sin problemas con las nuevas generaciones, con la respectiva vigilancia de los mayores.

Otros datos:

  • El Clan tiene un consejo con los más antiguos, o sabios de la familia, donde se prioriza a los que tengan el apellido del Clan por nacimiento. Adicionalmente, se delegan distintos roles o responsabilidades. La figura líder actualmente es Ezequiel McAdams quien reside en el castillo familiar en la Península de Cowal – Cerca de la Ciudad de Jokkmok, en Suecia
  • Durante mucho tiempo priorizaron la unión entre vampiros, hace unas pocas generaciones atrás han dejado en segundo plano el tema, dando mayor realce a las uniones estratégicamente convenientes. Hasta una generación atrás son mayoritariamente vampiros puros, la última generación tiene más híbridos, ya que varios se casaron con humanos
  • Los vampiros de la familia son muy reservados con su naturaleza sobrenatural, los híbridos, en cambio, no esconden su condición, pero tampoco la promulgan para no poner en riesgo al resto de la familia.
  • Para los híbridos es voluntario el convertirse, solo a quienes desean formar parte del negocio familiar o se consideran piezas importantes en la familia se los insta a transformarse completamente. Se alimentan con reservas.
  • Dan mucho valor a los hijos, buscan que se formen correctamente, y, si consideran que son miembros relevantes para el clan cuando se gradúan de Hogwarts deben pasar una prueba para demostrar sus habilidades en los negocios y otorgárseles responsabilidades acordes. Adicionalmente, se suele tratar de establecer compromisos matrimoniales que beneficien a la familia, la unión debe ser validada por el concejo.
  • Dan mucha importancia a sus miembros, resaltando que cada McAdams, en caso de duda razonable, puede ser más importante que cualquier otra familia.
  • Poseen una serie de tradiciones mezcladas entre escocesas y suecas.
     - Manejan la tradición sueca de cortejo con anillos (tres anillos: uno que se recibe al momento del compromiso, otro al momento del matrimonio y finalmente uno más que se da con el primer descendiente)
     - Por mero gusto, no por necesidad, tiene la costumbre de hacer una pausa para beber café a media mañana, y de reunir a la familia a desayunar los sábados donde el menú es básicamente dulces o postres hechos especialmente para su agudo paladar.
     - Todos los McAdams aprenden sueco y galés, en mayor o menor medida.
  • Buscan mantenerse neutrales a toda costa, procurando evitar los conflictos o pretendiendo ser imparciales u objetivos. Esto les ha llevado a críticas, y a reconocimientos por igual.
  • El concejo revisa cada cierto tiempo el desempeño de los negocios y de la familia en general y cambia las responsabilidades si lo consideran necesario.
  • La abuela de Riley, Carlisse McDowell fue la primera mujer en hacerse cargo del negocio principal, aunque la familia no tiene ninguna regla para evitar esto, la mujer tuvo que usar una gran cantidad de ventajas a su favor. Ha logrado labrarse su puesto en la familia, así como la confianza de muchos de sus miembros.
  • Ezequiel McAdams (Tatarabuelo de Riley) es el que está a cargo de la organización de la familia McAdams y el que responde frente al consejo del clan. Carlisse McDowell maneja específicamente del negocio principal familiar, y ha llegado a tener el rol de Asesora de uniones y relaciones, así como el de Asesora Comercial


Negocios Familiares:
  • Textiles MACS.-
    Reconocidos por producir telas con propiedades mágicas de manera casi completamente manual, así como el desarrollo e investigación de defensa y protección en general. Procesan sus telas desde cero, la producción no es masiva, pero ellos se centran en exclusividad más que nada. Poseen varios lugares de producción, y adicionalmente tienen una filial en Suecia. Están trabajando con exportadores para llevar sus telas a otros lados.
    Normalmente, trabajan de manera directa supliendo a tiendas, instituciones educativas, etc. Cuentan con una línea de distribución especial, que suple específicamente a personas o familias de alto estatus en el mundo mágico, y hace pocos años empezaron el desarrollo de ropa y diseños, con una pequeña y lujosa tienda exclusiva para ciertas familias. La mayoría de sus productos no son baratos.
  • La familia maneja adicionalmente varias propiedades, tiendas en Escocia y Suecia, así como diferentes inversiones

Rumores Familiares:

  • Por muchos años el primogénito de cada generación ha sido un varón, lo que generó el rumor de que hicieron uso de medios para predecir el género del bebe y en caso de duda o "comprobación" de que no fuera varón el embarazo no llegaba a término. Esta era una práctica común de su antiguo clan, pero dada la importancia de la familia y los hijos esto no se da, es solo un rumor mal intencionado
  • Dentro del negocio principal de la familia está la opción, mucho más costosa, de facilitar directamente productos -bajo pedido- a una familia o persona, incluso con características más especiales. Se rumorea que quienes adquieren productos de esta forma lo hacen con fines dudosos u oscuros. Carlisse siempre ha señalado que son chismes sin fundamento basados en envidias, ya que ese es un servicio de lujo, y no está relacionado con nada más. Pero tras bambalinas esto sí es real.

Los Hermanos McAdams
Círculo cercano de Riley
*Las imágenes son -por el momento- meramente referenciales
**Abriré próximamente una búsqueda de personajes y trama que los incluye



1287 Palabras Ultima modificación: Mar 24, 2026, 10:52 PM por Riley McAdams #1
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CLAN NIGHTSHADE


✺{Estructura del Clan}✺


  • Regente: Ezequiel McAdams
  • Cónclave (Consejo de Sabios):
    Consejero: Beriliam McAdams
  • Círculo de Asesores:
    Asesora de uniones y relaciones; y Asesora Comercial: Carlisse McDowell
    Asesor de Conversiones y guía de convertidos: Beriliam McAdams
  • Dignatarios: Mike, Leo
  • Miembros: Mo, Riley, Ryck




44 Palabras Ultima modificación: Mar 24, 2026, 10:26 PM por Riley McAdams #2
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ECOS
DEL PASADO

I. El cielo bajo los pies

AGOSTO – 16:00H (RILEY, 10 AÑOS)
— Sí, pero habrá que esperar a que papá se vaya... Si se entera de que planeamos saltar desde la cascada, nos encerrará en las mazmorras de por vida— La voz traviesa de Leo vibró sobre mi cabeza mientras sentía su mano acariciando mi cabello.
— Por eso digo que es mejor esperar a la semana que viene, cuando se vayan a Turquía — Respondió otra voz. No estaba segura de si era mi primo Jei o mi hermano Micke; los pasos resonaban en la sala con insistencia.

Mantenía los ojos apretados. Si los abría, estaría oficialmente "despierta" y mi plan se arruinaría. Estaba enroscada en el sofá, con la cabeza apoyada en el regazo de Leo y una manta encima. Me preguntaba cuánto tiempo más pasaría antes de llevarme a mi cuarto. Quedarse quieta es muy complicado.

— A mí me da igual, de todos modos no me van a dejar saltar — Comentó una voz enfurruñada (probablemente Mo). Estuve a punto de soltar una carcajada, pero lo transformé en un quejido somnoliento, revolviéndome con suavidad y rogando que no se dieran cuenta.
— Tienes catorce, Mo. Saltarás cuando tengas dieciséis o más — Sentenció Leo con ese tono serio que solo usaba cuando intentaba ser el que manda. — Además, alguien tiene que quedarse a vigilar al pequeño monstruo — Añadió, refiriéndose a mí.

Sentí el movimiento de Leo al levantarse. Me cargó con una facilidad que me dio envidia y, por un segundo, quise morderle el hombro y saltar al suelo para salir corriendo, pero me contuve. Paciencia, Riley. Leo me dejó en mi cama, me cubrió con la sábana de estrellas y cerró la puerta con una delicadeza que casi me hace dudar de mi plan. Casi.

En cuanto sus pasos se alejaron, me activé. Eché el seguro, me puse el overol, la sudadera y guardé las sandalias en el bolsillo delantero; no quería que el ruido me delatara. Salí por la ventana, gateando por las tejas del porche como el gato. Usé la enredadera de flores moradas como escalera y, en cuanto mis pies tocaron la hierba, eché a correr. No me detuve hasta llegar al Roble Albar. Era el habitante más antiguo del bosque, según papá, un gigante nudoso que él veneraba. Sin pensarlo, empecé a ascender. Era difícil porque los espacios eran pequeños, si fuera más grande, no lo lograba. Subí en espiral, me trabé un par de veces, una vez que llegas a las ramas gruesas, todo es más sencillo. Disfrutando del aroma a resina y libertad.

Cuando llegué a una rama alta, me senté a observar el mar de verde y café bajo mis pies. El mundo se veía perfecto desde allí. Me deslicé por la rama, enganché las piernas con firmeza y me dejé caer de cabeza, colgando en el vacío. Mi cabello caía como una cascada. Cerré los ojos. La brisa me mecía y, por un instante era una extensión del árbol. Sentía el crujido de la madera, el canto de las cigarras y esa sensación de calma como si todo estubiera en su lugar. Allí, desafiando la gravedad, sentí que podía quedarme para siempre.


AGOSTO – 16:38H (LEONEL, 17 AÑOS)
La rabieta de Mo era hilarante, especialmente con Micky y Jei usándolo de blanco para una guerra de cojines. Estaba a punto de unirme al bombardeo cuando Magda apareció en el umbral. Estaba pálida, con los ojos desencajados.
— La niña no está. Se ha ido por la ventana.—
El ambiente se congeló. El aire de la sala se volvió pesado, irrespirable. — Pero si la dejé arriba hace un momento — Rebatí, sintiendo un frío súbito en el estómago. — La puerta tenía el seguro echado — Explicó la mujer a toda prisa sacando algo de entre sus manos. — Su cinta del pelo se quedó enganchada en la ventana.—

Maldije entre dientes. El pánico se extendió entre mis hermanos como un incendio. Sin adultos en casa y con Magda siendo una squib, la responsabilidad me cayó encima como una losa. — ¡Tío Albert nos va a matar! — Exclamó Jei. — Mi padre es irrelevante, Jei. Riley es lo que debe preocuparte.— Le espeté. Mi hermana era un torbellino de ingenio y peligro; si se había escapado, no era para ir a buscar flores.

Tomé el mando por puro instinto de supervivencia, y porque Micke estaba congelado. Mandé a Mo a vigilar el cuarto, a Magda a revisar la casa y a Jei al lago. — Micke, tú y yo al bosque— Ordené, aunque mis manos temblaban —¡Señora Magda! Si en media hora no hay señal, use la medalla de emergencia de mis padres.—
 Corrí hacia la arboleda hasta que mis pulmones ardieron. Grité su nombre tantas veces que mi voz se volvió un graznido ronco. Se me cruzaron un sinfín de posibilidades, ninguna buena. Me detuve en seco, tratando de pensar. ¿A dónde iría? Árboles. Riley siempre elegía los árboles.

La imagen del enorme roble centenario cruzó mi mente. Corrí hacia allí como nunca antes en la vida. Al llegar, grité su nombre de nuevo. —¡RILEY!—
 Un grito ahogado y el sonido de ramas quebrándose fue mi respuesta. Vi un bulto pequeño caer desde lo alto. El tiempo se detuvo. Mi varita se movió antes de que mi cerebro procesara el horror. Apuntando al suelo, la tierra se infló como un cojín justo a tiempo.

El hechizo amortiguó el impacto inicial antes de desvanecerse. Riley quedó tendida boca arriba, parpadeando, con una expresión de desconcierto absoluto. Lancé chispas rojas al cielo con la mano temblorosa.
— No me había caído antes... pero me siento bien — Murmuró ella con una voz ausente que me puso los pelos de punta.

No pude decir nada. No pude regañarla, ni explicarle nada. Me desplomé a su lado, la envolví en un abrazo tan fuerte que casi le saco el aire, antes de darme cuenta, estaba llorando.

LUGAR: Casa de VeranoOutfit: Pijama
...el mundo al revés 𖧧
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ECOS
DEL PASADO

II. La Primera Grieta

2057 – RESIDENCIA FAMILIAR – 11:00H
—Esto no es contigo, Micke — El susurro de Riley fue una advertencia clara. Micke permaneció estático. No quería terminar otra vez como el escudo humano entre su hermana y su abuela; la última vez, hace apenas un mes, la experiencia casi le cuesta la cordura. Pero Leo no estaba en casa para poner orden, y el aire del salón vibraba con una tensión que presagiaba una tormenta de sangre. No era solo la abuela Carlisse lo que lo mantenía en silencio; era el conocimiento de que la mujer que ahora ajustaba su postura con elegancia en el sofá no era solo una pariente difícil, era uno peligroso. Por eso Micke no podía saltar en defensa de Riley como quería. Cada estallido, cada grito de su hermana ponía en riesgo el frágil equilibrio que necesitaban para mantener a Carlisse confiada mientras ellos desentrañaban años de mentiras. Pero, Riley no estaba tolerando a Carlisse. Le bastaba que la mujer ajustara su postura en el sillón o soltara una media palabra sobre "decoro" para que la pelirroja saltara con una refutación escandalosa. Parecía que Riley no solo estaba enfadada, estaba deliberadamente buscando problemas.


—Riv... — Intentó intervenir Micke con una voz que pretendía ser conciliadora, pero sonó a súplica. — Un simple "no" habría bastado.— Riley soltó el periódico con un gesto violento, transformando su acidez matutina en un grito iracundo que hizo que Micke diera un paso atrás. —¡Perfecto! Alíneate con "Doña Control" — Escupió ella, ignorando el intento de Micke por disuadirla. — Si ella cree que por vivir bajo el mismo techo voy a besar el suelo que pisa, o que voy a hojear ese álbum de "prospectos" indignantes que me regaló por mi graduación, está muy equivocada. ¡No voy a ser una cazafortunas para parir hijos snobs que mantengan el maldito estatus familiar! — La chica gritaba a todo lo que le daba la voz. —¡Riley, basta! — rugió Micke, pero el huracán ya había tocado tierra. Le dolía que ella lo viera como un cómplice de la mujer que odiaba, pero no podía confesarle la verdad. No todavía. Riley era un incendio forestal; si sabía que la lealtad de Carlisse a los McAdams estaba en duda, no buscaría pruebas, buscaría sangre, y eso era un riesgo para todos.

—¡Riley nada! Si eres feliz viviendo a su sombra, amargándote la vida y fingiendo que esta gente te agrada, es tu maldito problema. Yo no soy una farsante como tú. Si quisiera una vida de mentiras, me apuntaba a un musical — La voz de Riley subió de tono, ni siquiera el entendía como eso era posible, rompiendo el último filtro de decencia — ¿Por qué te desvives complaciendo a alguien que jamás te ha dedicado una sonrisa genuina? ¡Abre los ojos, Micke! No eres más que el títere de una vieja egocéntrica con delirios de poder.—

El sonido de la bofetada fue seco, definitivo. Carlisse se puso de pie con una lentitud que a Micke le heló la sangre; era la misma frialdad que usaba con quienes le desagradaban profundamente, y antes de procesarlo demostró cómo tenía la fuerza suficiente para hacer que el rostro de Riley girara con violencia. —Eres una vergüenza para esta familia — Sentenció la mujer. Riley vio todo en rojo, un rojo cegador y asfixiante. Lo demás ocurrió en un borrón de movimiento. Micke tuvo que emplear toda su fuerza física para interceptar a Riley antes de que se lanzara sobre Carlisse. Su hermana se revolvía entre sus brazos como un animal salvaje, con una agilidad y una rabia que amenazaban con sobrepasarlo. En medio del caos, Micke vio a su abuela observarlos con un desprecio claro, como quien estudia un punto débil que hay que eliminar. Entre los improperios de Riley, la mujer se retiró con elegancia en la habitación contigua, sellando su salida con el rugido de las llamas verdes de la Red Flu. El dolor repentino obligó a Micke a soltar a su hermana. Riley le había hincado los dientes en el brazo con saña, marcando su piel en un gesto desesperado.


—¿Qué diablos te pasa? — Cuestionó él, mirando la herida con incredulidad. Micke estaba agotado. Agotado de cubrir la vida de excesos y borracheras de Jei, de la fría falsedad de su abuela, de las demencias de Mo, de su propia incapacidad para ser honesto con Leo y, sobre todo, de la cómoda existencia ingenua de sus padres. Estaba cansado de las mil mentiras que sostenían precariamente la casa en pie y del sinfín de cosas que le tocaba tragarse para que no se desmoronara en un suspiro. Pero Riley no le dio tregua. — Pasa que nunca has entendido una maldita cosa — Le gritó antes de salir de la sala. Micke fue tras ella, logrando detener la puerta principal antes de que golpeara la pared, pero no pudo evitar que Riley, en un último arranque de furia, empujara la pesada mesa de cristal de la entrada. La pieza de colección, orgullo de Carlisse, se redujo a mil pedazos que estallaron contra el mármol. —¿Puedes detenerte un minuto? — La voz de Micke sonó, por fin, rota. Riley se detuvo en el marco de la puerta, apoyándose con una postura fria que tenia tanto de Carlisse que era como ver un fantasma. Su sonrisa era torcida, la misma que usaba para burlarse de las visitas desagradables. —¿Para qué? ¿Para qué sigas ensimismado en tu cómoda y patética vida? Ve a ser asquerosamente miserable, Micke. Los dos sabemos que lo eres, con la diferencia de que, desde ahora, a mí me tiene sin cuidado.— Se enderezó, mirándolo con una frialdad que él no le conocía. — Disfruta a Leo mientras puedas — sentenció con una calma que dolió más que cualquier grito — Porque al final, vas a terminar amargado y solo, exactamente como ella.— Riley dio media vuelta y descendió los escalones de la entrada. Esta vez, Micke no intentó seguirla. Se quedó allí, de pie entre los restos de cristal, un recordatorio irónico de que la mesa no era lo único que estaba haciéndose pedazos.

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...el linaje pesa ♕
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ECOS
DEL PASADO

III. Reconociendo el Caos

TRES DÍAS ANTES DE LA CÁMARA CUÁNTICA, PARQUE PÚBLICO – 10:30H

Riley se había impuesto una meta: ser una máquina. Si lograba que su cuerpo estuviera lo suficientemente agotado, quizá su mente dejaría de gritar. Masticaba una galleta de avena mientras revisaba el calendario de entrenamiento pegado en la pared de su refugio temporal. En tres días, el tiempo dejaría de tener sentido, pero hoy, el sentido lo dictaban dos horas de carrera intensa y un batido de proteínas. Correr en una cinta le parecía una tortura para hamsters; ella necesitaba el mundo real. Trotó por el parque, saltando muros bajos y trepando a algún árbol solo por el placer de sentir la adrenalina.


Llegó al puesto de batidos, sudada y con los pulmones ardiendo —Uno de fresa y piña, poca azúcar, poco hielo y la proteína en polvo — pidió, tratando de recordar el nombre del suplemento que siempre olvidaba. — Me da uno igual. — La voz de Mo detrás de ella la hizo dar un respingo que casi la manda al suelo. Riley se giró, forzando su mejor cara de inocencia. —Si pensabas que no iba a dar contigo, es que me estás confundiendo con Leo — Gruñó Mo. No se veía como el torbellino de energía habitual; parecía alguien que acababa de salir de una guerra de trincheras y que solo toleraba la luz del sol bajo protesta — Solo tenías que escribir. — Mo entrecero los ojos sopesando el descaro de su hermana — Te envié seis lechuzas, Ry. Seis. — Ah, eran de Mo entoncesm ni las abrio. — Ya estas aqui, no? — murmuró ella, pero Mo ya se alejaba hacia una mesa apartada. —Tú invitas — Sentenció él, desplomándose en una silla con un suspiro que pareció arrastrar toda su alma.


Riley pagó y se acercó con los jugos, dejando el de su hermano frente a él con cuidado. —¿Qué te pasó? ¿Una fiesta romana de ocho días? — Preguntó ella, intentando aligerar el ambiente. — Leo me sacó de mi escondite en Irlanda a rastras — Mo sorbió su bebida con una mueca de asco — Y encima llego y me entero de que rompiste la mesa de la entrada. — Riley se encogió de hombros, sintiendo un pinchazo de orgullo y culpa a partes iguales. — Solo pasó, era una aberracion estetica de todas formas, no se como le gustaba a Carlisse. — No abuela, ni por asomo, solo "Carlisse"— Hubiera pagado por verla hecha añicos — Admitió Mo con una chispa de malicia en los ojos — Micke me dio un manotón por decir que yo quería hacer lo mismo. Por mí, podemos momificar a la abuela y venderla en Egipto; aunque seguro nos la devuelven y hasta demandan por daños y perjuicios. — Ambos compartieron una carcajada, pero el sonido murió rápido. El aire se volvió denso. — Ahora, lo que no apruebo es lo de Micke — soltó Mo, y esta vez no era una broma.


Riley enarcó una ceja, preparándose para la defensiva. —No me vengas con sermones, Mo. Tú le dices cosas peores. — Lo cierto es que él no tenía filtro y aún asi... — Le eché Veritaserum en su bebida anoche — Confesó él, ignorando su interrupción — ¡Lo gasté en él! ¿Tienes idea de todo el tiempo que lo guarde? Pero lo hice porque quería saber exactamente que dijiste — Riley abrió mucho los ojos sorbiendo su bebida en silencio — No es como si hubiera dicho algo distinto a lo que todos pensamos alguna vez... — Se mantuvo en la excusa. — Fue demasiado, Ry. — Mo sacó su varita tan rápido que Riley ni siquiera pudo reaccionar. La punta de madera le apuntaba directamente al pecho — ¿Quién eres tú y qué hiciste con mi hermanita? — Ry sonrio queria contestar un "mejor preguntale a tu abuela" en su lugar salió otra cosa. —¿Me apuntas por lo de Micke? — Ella trató de sonar ácida, pero su voz tembló. —Te apunto por todo — Respondió él, y por primera vez, Riley vio algo parecido a la tristeza en los ojos de su hermano más caótico —Yo soy el que trae el desastre a esta familia, ese es mi trabajo. A ti te toca ser la hermana adorable. ¿Te das cuenta que tu reaccion hace que te parezcas más a la abuela? — Riley sintió el peso de sus palabras. Mo no era un pacifista, pero sabía distinguir entre el caos divertido y la crueldad. —Solo quería que me dejara en paz — Tozudamente susurró — Quería que todos me dejaran en paz. —


Mo suspiró y bajó la varita, guardándola con un movimiento fluido. Se terminó el jugo de un trago y puso una mueca de horror. — Esto es atroz, Ry. Tan saludable que ofende. — Se puso de pie, recuperando un poco de su arrogancia habitual — Leo no paró hasta que vine. Todo esto es ridículo. Sabemos que la vieja es una pesadilla, pero desarmar la familia es mi jurisdicción, no la tuya. Así que me la debes. Nos vemos el sábado para el té y lo arreglas con Micke. Es un chantaje y no dejo opción a no aceptar. —


—Chantaje aceptado — Respondió ella, sabiendo que el sábado no estaría allí para cumplirlo. Mo empezó a alejarse, pero se detuvo y regresó corriendo para dejar una bolsa de papel sobre la mesa. —Ya sabes lo que dicen: nunca hay suficiente polvo peruano de oscuridad — Acto seguido lanzó una pizca al suelo y una nube de negrura absoluta lo envolvió, haciéndolo desaparecer antes de que Riley pudiera darle las gracias. Ella se quedó allí, sola en el parque, sosteniendo la bolsa de polvos mágicos.


APARTAMENTO DE LEO, 2:00AM

El aroma a té y pergamino antiguo saturaba el aire del estudio de Leo. En la calle, el murmullo de South Kensington se había extinguido, dejando solo el tic-tac rítmico de un reloj de pie que parecía contar las horas que Riley llevaba huyendo. Micke caminaba de un lado a otro, su sombra proyectándose errática sobre las alfombras persas. Tenía la manga de la camisa remangada, revelando la venda que cubría la mordida de su hermana. Le escocía, pero el dolor físico era un alivio comparado con la náusea que sentía en el estómago. —¿Y si nos equivocamos, Leo? — Soltó Micke, deteniéndose frente al escritorio y dejándose caer como peso muerto sobre un sillón frente a él. — No veo forma alguna de las cosas con la abuela y Ry mejoren, de hecho creo que mientras menos decimos peor se pone. —


Leo no levantó la vista de los documentos. Su pluma seguía deslizándose con una precisión quirúrgica, trazando líneas que conectaban transacciones grandes con las empresas dudosas relacionadas a Carlisse. Su postura era impecable, su expresión, una máscara de mármol. —No nos estamos equivocando, Micke. Estamos ganando tiempo — Respondió Leo con esa calma exasperante que solía usar para indicar que la conversación estaba por debajo de su nivel y que se sentía algo harto de explicar lo mismo por enésima vez — Carlisse es estratega. Si Riley sigue arremetiendo contra ella sin un plan, terminará como el abuelo. O peor: terminará útil para ella. La prioridad es asegurar todas las pruebas y proteger al clan, no gestionar los sentimientos heridos de Ry. — Tenía que escoger entre ocuparse de hacer sentir bien a la chica o de asegurar que haya una familia a la que pueda volver cuando se le pase el enojo. No podía hacer las dos cosas. — No estabas allí — Reclamó directamente. — Me miró como si yo fuera el enemigo. La abuela no va a dejar pasar esto, solo se ha salido con la suya porque el Tío Beriliam la está ignorando, si va con Ezequiel va a ser un desastre — No podía argumentar mucho contra Riley, no dijo algo que el no supiera. Después de descubrir que había más en su abuela que un simple compromiso profundo con la familia el también se veía a sí mismo de esa manera; ahora, resulto mucho más angustioso que se lo dijera su hermana.


Leo dejó la pluma con una lentitud deliberada y, por primera vez, clavó sus ojos en su hermano mayor. Había una chispa de arrogancia en su mirada, esa certeza absoluta de quien cree que puede prever cada movimiento en el tablero. —Riley es impulsiva, Micke. Siempre lo ha sido. Junto con Mo siempre fueron las variables caoticas de todo esto. — Leo se reclinó en su silla — Tú y yo somos la estructura. Si cedemos ahora, si le contamos la verdad antes de tener todas las pruebas, solo será un elemento útil a Carlisse. El sacrificio de su afecto es solo momentáneo, y es un precio aceptable por su futuro. —


—¿Sacrificio de su afecto? ¿Te estás escuchando?— Micke soltó una risa amarga —Hablas como la abuela cuando esta calculando si un inversor es bueno o no. — Leo suspiro con resignación — Leo, no es tan sencillo como simplemente comprar su perdón después, Riley es complicada — Terminó. Lo cierto es que, Micke, consideraba que todo estaba desviándose más allá de sus planes. — La compensaré, Micke — Sentenció Leo, volviendo a su trabajo con una frialdad absoluta — Cuando resolvamos a Carlisse, podremos darle a Riley exactamente lo que quiere. La libertad que busca, el patrimonio que merece y una explicación que, por muy emocional que sea, no podrá refutar. No es tonta, entenderá que el silencio era necesario. — Micke observó a su hermano. Admiraba la inteligencia de Leo, pero en ese momento, en ese departamento perfecto en el corazón de Londres, sintió un escalofrío. Leo estaba tan convencido de su estrategia, tan seguro de que podía "arreglar" a Riley después, que no se daba cuenta de que hay cristales que, una vez rotos, no vuelven a encajar, por mucho que el pegamento sea de oro.


— Espero que tengas razón, Leo — susurró Micke, dirigiéndose a la salida —Porque si no la tienes, me aseguraré de recordártelo el resto de tu existencia, y te recuerdo que corta no va a ser. — Leo no respondió. Solo esperó a que la puerta se cerrara para permitirirse un suspiro imperceptible, ajustando su lámpara de escritorio. Aún se preguntaba como Micke salió tan sentimental si se supone que lo entrenó Carlisse. Al final ni era buena maestra y una vez que sus planes estuvieran completos ni siquiera sería un elemento útil en los McAdams.

LUGAR: LONDRESOUTFIT: VARIADO
...desatando el nudo.
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1706 Palabras Ultima modificación: Abr 06, 2026, 06:41 PM por Riley McAdams #5
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Riley McAdams Rompedora de maldiciones
Lisa

ECOS
DEL PASADO

IV. EL YO CUÁNTICO

El paso por la cámara cuántica de Riley lo pueden encontrar AQUÍ. Ahora, tambien lo deje en esta entrada por si acaso les da pereza.

+ INGRESO Y AÑO 1
Post 01
Año 1
Runic Time
Rara vez sintió miedo, de rabia, en cambio, tiene una lista interminable de momentos. Y aunque marco cada día con paciencia hasta hoy, ahora estaba preocupada. No por lo que iba a hacer, por el síncope que seguro les iba a dar a sus hermanos después, pero si avisaba, no iba a llegar al departamento de misterios en esta vida. Mo iba a estar enojado para esta vida y la que sigue por no presentarse al té del domingo como le prometió, y realmente era mejor no pensar en Micke o Leo. Lo difícil iba a ser que no pensaran que esto estaba relacionado con su pelea con Micke, ese no era un detonante, solo su abuela y esa inaccesible manera de no dejarle respirar, mucho menos encontrar su propio camino, era la razón detrás de esta decisión. Si no podía armar su futuro por las buenas, sería a las malas, pero jamás como el trofeo de Carlisse.   
Contrario a lo que pensó, sus preocupaciones le abandonaron cuando pisó el ministerio. Todo fue mecánico, ir aquí, revisar el registro, confirmar, entrar. Cuando cruzó al interior de la cámara, e sonido de la puerta al sellarse no fue un estrépito, sino un suspiro de vacío, su primer pensamiento fue directo a la idea de que debió mandarle una muy fea broma por correo a su abuela justo antes de entrar. Ese era un cierre perfecto, pero ya lo pensó demasiado tarde. — Demonios, ¡hubiera mandado a apestar todo su armario!— Miró el lugar con cuidado y fue acomodando sus cuantos efectos personales. Se colocó algo más cómodo y luego fue a ponerse manos a la obra, que era ella misma. Colocó una nota en una pared. "Recuerda escribirles a los chicos, no es lo mismo si solo queda en tui cabeza" No iba a olvidar hacer notas para sus hermanos, cuando se las diera al salir, no iba a dejar duda de que igual pensó en ellos todo el tiempo.   
AÑO 1

Las artes oscuras le llamaban mucho la atención, pero no eran el lugar para empezar. Si quería que el Clan la tomara en serio, y librarse de su abuela, su camino estaba en las runas. Por suerte, siempre se le dieron bien, incluso cuando no pensaba en adentrarse en ellas como si no hubiera mañana. Las ventajas de una familia enfocada por generaciones en las runas es que te daba una base sólida, y era la razón principal de que nunca le parecieran complicadas. Empezar profundizando en runas, además, iba a significar que podía luego trabajar todo lo demas desde la perspectiva rúnica.   
No carecía de motivación, eso ayudaba. Los primeros meses fueron difíciles, algunos días se agotó mentalmente y estuvo a punto de buscar como salir. Necesitaba trepar un árbol o macarrones franceses. Se echaba a veces cara al techo sin hacer nada productivo. Un día incluso se puso a saltar y hacer ejercicio para despejarse. Le tomo mucho tiempo establecer un ritmo de tiempo de enfocarse en lo que estaba aprendiendo, tiempo de desconexión mental, y tiempo de ejercitarse para quemar su exceso de energía. Lo bueno de enfocarse en runas al inicio es que no iba a hacer algo loco con ello, ni iba a aburrirse a morir, era un tema que sí le interesaba. De hecho, luego de estar leyendo y releyendo documentos, papeles y pergaminos se dio cuenta de que había temas en los que no había reparado con respecto a las runas y las encontró muchísimo más interesantes de lo que las recordaba. era como abrir un universo nuevo de algo que creía saber.   
Nota para Mike:
Realmente espero que no estés muy enojado, en todo caso, creo que ahora entiendo por qué te demoras tanto cuando trabajas con las runas durante mucho tiempo. Simplemente pensé que era saberlas combinar y trazarlas. Sin mayores dramas, pero ahora veo que es mucho más complejo que eso. Me agrada pensar que es como trepar árboles, aunque a ti eso no te guste. Porque el material en el que tallas una runa es como un tipo de árbol, dependiendo del tipo de árbol sabes cómo subirlo o hasta donde subirlo. Así mismo, el tipo de material señala cómo debería tallar una runa. Cuando las tallas es como buscar el camino para ascender. Tienes que ver dónde pones el pie. si el espacio es muy pequeño estrecho es posible que te resbales, si es muy profundo podría quedarse atorado tu pie, entonces tienes que buscar siempre aquello que coordine con tu forma de trepar. Lo mismo pasa con las runas hay que hacer los surcos profundos o superficiales dependiendo de dónde los estés colocando y lo que quieras lograr. Y finalmente también hay que contar que uno nunca sube un árbol en línea recta, siempre tiene que buscar el camino, eso significa cambiar de ángulo, moverse entre las ramas, hasta llegar a la cima. Funciona igual con las runas, tienes que estar pendiente que el trazo sea fluido, recto o curvado si lo requiere, dependiendo de como necesites que fluya la magia. No sé si vas a entender lo que acabo de escribir, pero yo me entendí. El punto es que trepar árboles si sirve para algo.

Por un segundo se le ocurrió que un libro sobre escalar árboles para hacer runas sonaba genial. Luego se dio cuenta de que estaba algo saturada, la idea no era muy adecuada, y por eso fue a tomar una siesta.   
Seguramente muchos otros magos no se les ocurriría relacionar las runas con trepar árboles, pero Riley no era como muchos otros magos. Así que podía encontrar relaciones en cosas absolutamente dispares y extrañas. Por suerte, había encontrado una relación entre trepar árboles y tallar runas, porque de lo contrario, le hubiera costado un poco más llegar hasta este punto. O, también era que simplemente en otros momentos había estado demasiado distraída con otras cosas y no presto atención al trabajo que requieren las runas. El Futhark antiguo lo entendió por mucho tiempo como un lenguaje con propiedades de uso mágico y algunas complejidades en su uso. Más, en todos estos meses logró comprender que el secreto estaba en el tallado y en la intención con la que se lo hacía. Las runas no eran simplemente herramientas, eran algo más que eso. Eran una frecuencia que necesitaba cierta técnica y mucha precisión. Como tocar un instrumento. Ah, eso le daba otra idea, necesitaba un piano nuevo, como si no tuviera como siete, pero este iba a ser diferente: pondría runas en él. Lo haría por simple gusto, tocar el piano era una de las cosas que amaba, y siempre iba bien ponerle algo de magia adicional a la música ¿no?  
Nota para Mike
Creo que necesito un nuevo piano. Voy a ponerle runas, estoy segura de que sonará diferente. Yo no sé hacer un piano, así que te tocará la labor de mandarme a hacer uno. Tiene que ser de piedra, o no. No, olvida eso. Mejor uno en madera de ébano petrificado. Sí, Con la tabla armónica de madera de pícea. Déjame pensar, debe tener cuerdas de plata, tal vez bronce alquímico en pedales. Sera. Sí, juro que va a funcionar. Y teclas de huesos de dragón, y de azabache. Sé exactamente que runas le voy a grabar. Imagino que suena a mucho, pero tú siempre puedes conseguir cualquier cosa que yo te pido. ¡Confío en ti! Espero que esto te suene divertido y algo coherente cuando lo leas. Será el mejor piano de la existencia y luego torturaré el sueño de Leo tocando a media noche. Por cierto, nunca pregunté: ¿Por qué no le gusta el piano a la abuela? ¿Por qué tiene que gustarle solo el maldito violín? Bueno cada quien con sus gustos, ella se lo pierde, nosotros vamos a tener el mejor piano del mundo. Es una promesa.

La idea del piano fue incluso dibujada toscamente debajo de la nota, con cada detalle señalado. En todo caso, una cosa adicional que notó Ry, es que cuando forjas tu rutina adecuadamente y trabajas en algo de tu interés, un año se pasa volando.
ERA COMO UN ÁRBOL, SIN HOJAS, QUE DABA SOMBRA
+ AÑO 2 Y AÑO 3
Post 02

Años 2 & 3

Runic Time II
Hay días en los que Riley podía haber dado la mitad de su guardarropa a cambio de una tina de baño.  Soñaba con poder sumergirse en ella unas cuantas horas hasta que la piel se le arrugara por completo y pareciera que, finalmente, hubiera envejecido rompiendo las ventajas de juventud de su sangre híbrida. El relax que le iba a brindar la tina valía la pena de parecer una pasa. Otra cosa, que seguramente iba a recordar, era tener muchos snacks la próxima vez que tuviera que estar encerrada voluntariamente en algún lugar.   
Después de generar una base mucho más sólida de su conocimiento sobre runas, intentó trabajar en ellas de formas más creativas. Otra cosa que siempre la caracterizó era su capacidad para atreverse a hacer cosas muy locas. Pasó meses probando sus conocimientos, revisando la teoría y descubriendo a su nuevo mayor enemigo: las runas accidentales u ocultas. Una tarde se aparecieron tantas que terminó gritando contra la almohada y hasta halando su cabello de la frustración, a eso le siguieron alrededor de dos días de no hacer nada más que existir y mirar el techo.   
Nota para Mike. 
¿Por qué Leo no es tan bueno en runas? ¿Te lo has preguntado alguna vez? Tuve un día horrendo, creo que cada vez que respiraba activaba una runa oculta por accidente. Pensaba en la obsesión de la familia con las runas, y caí en cuenta de que Leo no tiene esa obsesión maniaca de saber más que todos al respecto. Recuerdo que las pocas veces que quería saber algo me enviaba contigo, luego terminaba con un vestido que cambiaba de colores y tomando té con macarrones franceses. Supongo que nunca me pareció extraño, pero ahora se me hace muy antinatural. Ya sabes cómo es, no con nosotros, pero con el resto no pierde la oportunidad de soltar su narcisismo intelectual a diestra y siniestra. Más lo segundo que lo primero y también viceversa. Por si te lo preguntas, no cuestiono tus conocimientos, me consta lo obsesivo-compulsivo que te vuelves cuando estás trabajando con ellas. El punto es que creo que ahora entiendo el que se te olvide hasta comer o dormir, o parezca que te explotó un caldero mientras hacías alguna locura.   Hay que ir a la casa del lago, apoderarnos de la terraza para que me cuentes qué pasó esa vez que perdiste el cabello cuando fallaron unas conexiones rúnicas, no me olvido, tengo una foto tuya con peluca. Es más, te la entregaré solo después de que me cuentes, con té y los macarrones que me gustan, toda la historia. Sí, esto es un soborno. Love you!

Nota para Leo
He pensado mal de ti por horas, espero que te ardan las orejas, eso. Te quiero, bye!

Ante todo, estos tres años han sido un ejercicio de humildad. Riley se dio cuenta de que muchas de las cosas que antes le parecían "manías" de Micke estaban llenas de sentido. Siguió probando y fallando, algo no estaba encajando. Por suerte, el tiempo le trajo de vuelta antojos y soluciones. 
Macarrones. Esa era la respuesta. También podía ser "franceses", pero eso iba a otros deseos particulares que era preferible ignorar por el momento. Riley dejó de trazar runas de una sola manera, pero pronto se dio cuenta de que el material que usaba no era el adecuado. Un par de piezas de ropa destruidas después, y pasar de trabajar bajo impulso a pensar y realizar un proceso minucioso, dedicando tiempo a cada parte del  todo, le permitió salir de su última traba en runas. Pero sobre todo, huir de las accidentales. Trazos minuciosos y precisos, planificación adecuada y conexiones paralelas. Había encontrado su camino personal con las runas. Iba a compartirlo de todos modos, ella no esperaba apropiarse del negocio familiar, solo quitarle poder a figuras indeseables. 
Nota para Mike 
He atado muy bien mi cabello, no tengo ningún interés en vivir tus experiencias. Pero ese no es el punto ahora. El punto es que la respuesta siempre fueron los dulces franceses. Sí, lo sé, suena demente, pero soy yo, ya no debería sorprenderte. Imagina un macarrón, dos tapas, un relleno. Las tapas tienen un material delicado, lo que hace que el relleno actúe como una potente goma. Si intentas separarlos, se rompe todo. Prueba lo mismo con la tela y las runas: láminas y un superpegamento: hilos transversales. Eso es todo. Ya definimos que eres buenísimo en runas, no necesitas que lo desentrañe en pasos puntuales para ti. Ve a obsesionarte por días, y cuando te funcione quiero el vestido tornasol con protecciones reforzadas que no pudiste elaborar antes por no pensar en macarrones. También quiero el crédito público de esto, pero de negocios hablamos después.

Era tiempo de aprender otras cosas, las runas por sí solas no iban a hacer que superara a Carlisse.
Hay un patrón oculto en el caos. Quien aprende a ver los hilos, aprende a tejer el destino
+ AÑO 4 Y AÑO 5
Post 03

Años 4 & 5

Dark times
El tiempo era solo una ilusión; los días pasaban como algo que ocurre fuera de la vista, carentes de sentido. O así llevaba Ry sintiéndolo por meses. En ocasiones saltaba por el lugar como forma de relajarse un poco más. Le parecía muy curioso que, ahora que existe la imposibilidad de salir a ver a sus hermanos, los extrañaba más que en sus autoinfligidos meses de exilio luego de la pelea con Carlisse. También tenían sus particularidades, por eso los recordaba con más intensidad en ciertos momentos o temas que en otros. Notó además, que Ryck, su hermano menor, era una ausencia muy presente cada que solo estaba cara al techo sin hacer nada más, con él se sentían muy bien los silencios. 
Le gustaría decir que planeaba algún ardid macabro con el que poner su nombre primero en la lista de los más buscados por el cuerpo de aurores, pero no. Dominar el mundo puede no ser algo imposible, pero administrarlo después de eso iba a ser un total dolor de cabeza. ¿En qué pensaba la gente que intentaba controlarlo todo? Eso era, por lo menos, agotador.  Su plan era bastante más simple, no es posible vivir en modo defensa, si no se entiende a fondo la oscuridad, no era posible contrarrestarla. Ry tenía dos frentes en estas artes: su actual trabajo, y la certeza de que la familia de su abuela, pero sobre todo la misma Carlisse, no dudarán en usar las artes oscuras si hace falta, sin siquiera inmutarse. Siempre hubo algo, extraño y denso, que no lograba explicar, pero que le daba la certeza de que su abuela era peligrosa. También era insoportable e insufrible, pero a esa parte ya estaba acostumbrada.  
En todo caso, los últimos meses eran todos de Mo. Las artes oscuras eran como un laberinto, uno en que buscar siempre la izquierda no era funcional. Uno en que las paredes te absorben si te descuidas, o que cambia cada que crees que algo has entendido. Ella prefería saltarlo.  Riley recordaba las lecciones de parkour de Mo con una nitidez asombrosa. Él le había enseñado que el entorno no es una jaula, mucho menos un obstáculo, sino una serie amplia de posibilidades. Si hay una pared, la usas para impulsarte; si hay un vacío, calculas dónde estabilizarte, si caes, ruedas para disipar el impacto. El movimiento nunca se detiene, solo se transforma. De igual manera, revisaba los intricados pasajes de los maleficios, maldiciones, rituales, objetos malditos y pociones oscuras. Los miraba como Mo le enseñó a mirar un muro alto: buscando la grieta, el saliente, desarmando con paciencia las vueltas y los callejones cerrados; entendiendo que son parte del caos y están cambiando de forma constante. 
Nota para Mo:
¿Te acuerdas de cuando me hacías saltar entre las cornisas de la casa vieja y me decías que no mirara el suelo, sino el siguiente punto de apoyo? Bueno, asumo que esto tú ya lo sabías, pero las Artes Oscuras se parecen mucho a un tejado resbaladizo bajo la lluvia. Siempre señalaste que un buen salto no está en la fuerza de las piernas, sino en la confianza en el punto de aterrizaje. Creo que así debe ser una buena defensa, fluida, redirigiendo la oscuridad como si fuera un saliente en un muro alto. Ahora, no todo se puede redirigir, pero ya estoy trabajando en eso. 
PD: Gracias por enseñarme a caer. Recordar cómo me hacías levantarme después de cada rasguño ayuda a no desistir en otras cosas. A no perder el norte. ¡Love u!

Mientras otros magos se perdían en la búsqueda del poder o sentían que su alma se marcaba al tocar estas artes, Riley mantenía una distancia analítica. Para ella, una imperdonable no era una tentación, era un problema a resolver, un movimiento sucio que buscaba romper al oponente en lugar de superarlo. Podía ser una herramienta, pero para situaciones desesperadas. Estudiaba la creación de inferi o la manipulación de memorias, mientras mapeaba los puntos de apoyo donde una runa defensiva podría anclarse y hacer que el ataque fuera menos efectivo. En Artes Oscuras siempre le surgieron mil preguntas que nadie que no quisiera ensuciarse las manos un poco podía responder. 
Hubo momentos en que no se despegó de los textos por horas, tal vez días, ella no necesitaba dormir, necesitaba respuestas. Si una maldición podía borrar la esencia de una persona, ¿Qué parte del ser era la más susceptible a desvanecerse primero? ¿En qué pensaba la gente que intentaba hacer horrocruxes? Era una solución deficiente en el largo plazo: fragmentar la esencia para salvar el frasco. Ry siempre sintió que las Artes Oscuras eran un sistema lleno de trampas que terminaban eliminando al usuario. El precio era muy alto y las ganancias poco satisfactorias.  Más, si Carlisse decidía jugar con fuego, Riley quería ver de antemano el panorama, y de paso le servía para entender mejor cómo romper maldiciones. Algunas ventajas laborales le daba tanta oscuridad. 
Nota para Mike
Hay una teoría que quiero revisar: integrar la runa eihwaz, la de la muerte y la transformación, no para atacar, sino como un filtro mágico contra ciertos maleficios oscuros. Pero no seamos impulsivos, es solo un apoyo, no va a salvarte. Pero sería muy interesante probarlo, y si sale mal... hay que configurarla para que explote en un humo morado. En las pruebas, no en el uso real. Así al menos fallar sería increíble de ver. Ah, ahora quiero que falle solo por apreciar el estallido.  ¡Qué problema!

Tres cosas le alejaron de dejarse llevar por las promesas de gloria de los rollos antiguos o de los intrincados rituales. Sus hermanos, el intercambio equivalente y su capacidad de imaginar.  La versatilidad de su mente le dejaba contemplar un sinfín de techos amplios para escalar y saltar; había rutas más cortas para llegar a uno que otro punto, pero llenas de moho verde o de puntos precarios de anclaje. No iba a caer al vacío o a pudrirse para quitarse a Carlisse de encima; eso sería replicarla y primero muerta que ser un clon de su abuela. La agilidad instintiva fue su base al enfrentarse a las Artes Oscuras. Ry dejó de intentar huir, o de anular o controlar la magia oscura como aprendió antes, dejó de cerrarles todos los caminos. En su lugar, aplicó el principio de fluir con la energía. En lugar de un escudo rígido, usar la misma fuerza para que rebote, o impulsarla para redirigirla, era mucho más útil, y le daba un empujoncito personal al karma. De todas maneras, leer sobre rituales de sangre se sentía como tocar metal oxidado, dejaba un rastro amargo que ni el té más fuerte lograba quitar de su paladar. O, a diferencia de los libros de runas, los grimorios y objetos oscuros vibraban con una frecuencia que le erizaba el vello de la nuca. Como si no lograra que estuvieran en su misma sintonía, pero eso estaba bien, significaba que no estaba consumida por ellos. 
Nota para Rick
Es curioso que en los descansos, luego de casi enloquecer con magia tan densa que la podrías rebanar con un cuchillo, de repente estabas allí. Como una presencia inamovible, que con solo estar basta. He tenido pesadillas con algunas cosas, pero he sobrevivido a ellas y a los libros que murmuran sin que pueda entender más que dos o tres palabras.  Esos sueños nada simpáticos me han recordado que hace mucho que no interrumpo el descanso de toda la mansión a las dos de la mañana con una sonata de Liszt, lo que significa que también hace mucho no apareces como fantasma de turno y te recuestas en el mueble a escucharme tocar. Probablemente nunca te lo dije, pero siempre aprecié que lográramos estar juntos solo con compartir un espacio y existir sin palabras. Tal vez ya tanto libro antiguo me está pegando la vejez, y dándome pensamientos nostálgicos.

Las artes oscuras fueron un reto, mucho más que la existencia en el encierro, con algo de suerte, no las necesitaba en un futuro cercano. 
Para mirar al abismo sin convertirte en él, debes tener una luz interna que no dependa del sol.
+ AÑO 6 Y AÑO 7
Post 04

Años 6 & 7

Harmonic times
Cuando planeó entrar a la cámara, pensó en muchas posibilidades. Seguramente, al interno de su familia, llevaba a un mejor resultado enfocarse en administrar una empresa, o cosas similares. Eso no era para Ry. La verdad es que, como la empresa no era algo en lo que iba a enfocar su vida, esas experticias quedaron de lado. De todas formas, necesitaba algo que le diera más ventajas. La política era un buen camino, total, ya estaba trabajando en el ministerio.  
Estos meses le conectaron más con ella misma; aunque le tocó leer bastante sobre cómo funciona el mundo, también implicaba un arduo trabajo personal. Curiosamente, trabajar en uno mismo requiere aprender a leer cosas exteriores a uno, como el entorno, los gestos, las acciones, pensar estratégicamente y actuar acorde; no era algo independiente como superarse a uno mismo y ya.  En sus planes siempre pensó que se iba a aburrir en esta parte del proceso, pero la verdad es que aprender sobre los diferentes sistemas, sobre las estructuras públicas, sobre el manejo del poder, sobre cómo nada es lo que parece y que casi todo el mundo tiene segundas intenciones aunque digan lo contrario, resultó más interesante de lo que esperaba.  Aunque fueran unos años con mayor nostalgia y con una serie de abruptas revelaciones. Se llegó a tomar bastante en serio su camino personal, primero porque le servía para poder hacerse con esos espacios tan disputados en las estructuras sociales y públicas; segundo, porque le fue permitiendo descubrir cómo a lo largo de la vida hubo muchos momentos donde fue fácilmente manipulable.
Nota para Leo 
Ahora sé lo que hiciste el verano pasado. Reconozco la brillantez de la ejecución, pero me ofende haber sido usada en tus planes. Entiendes que yo estaba ahí,  superconcentrada en mi piano, intentando atinarle a Liszt; convencida de que me había librado de todo el desmadre social que había organizado Carlisse. Pero no. Ahora vengo a enterarme de que indirectamente hiciste exactamente lo mismo que ella quería. Con mucha más elegancia, claro está: eso de, en lugar de mandarme a reuniones sociales a ver si la doña conseguía alguna cosa a costa de mis huesos, que trajeras a los que considerabas adecuados a tus "reuniones sociales", curiosamente a la pérgola que da a mi sala de piano, fue genial, pero perverso. 
Es más, exigiré una compensación por ello, aunque aún no estoy muy segura de qué quiera pedir a cambio, pero algo pediré, ¡no lo dudes!

Mientras iba revisando documentos de política, de discursos, de manejo de masas, iba recordando más su relación con la música. La abuela de Riley siempre quiso que ella aprendiera a tocar el violín; pero para Ry el violín era una cárcel. E incluía esto de ser una decoración elegante y sonora que no era su ideal de vida. El piano, en cambio, presentaba desafíos puntuales, era más cómodo y le permitía centrarse de lleno en él. Además, era una de las cosas a las que Riley siempre le tuvo paciencia, desde cuando tenía tan solo seis y la paciencia carecía de sentido o incluso en los momentos en los que quiso tirar la toalla. 
Aunque despotricara contra el piano una y otra vez, porque en realidad no puedes pasar de Fur Elise a Nocturne n2 a punta de mera técnica, había que sentir la sonata, siempre le tocaba volver a las teclas hasta que resonaran con ella misma. Y también estaba el hecho de que no importaba cómo o cuándo, un día ella iba a lograr tocar a la perfección una rapsodia húngara. La política era un poco como la música al fin y al cabo, necesitas el conocimiento, pero si pones el alma, no llegarás lo suficientemente alto.  Hubo días en los que terminó riendo como desquiciada en el piso. Era muy gracioso estar frente a un espejo haciendo caras, replicando expresiones que recordaba tanto de su familia como de sus jefes o de sus compañeros, solamente para poder llegar a entender qué emociones motivaban a estar, o a hacer o decir algo. Incluso en el ejercicio poco satisfactorio, pero necesario, de repasar los gestos y acciones de Carlisse, aprendió algo. Siempre sospechó que era manipuladora, pero luego de aprender sobre el control y el lenguaje no verbal, era mucho más evidente. 
Ahora, aunque a la Doña le funcionaban ciertas técnicas, Riley consideraba importante marcar distancia de su accionar. En lugar de falsos momentos emotivos o de imitar tono y acoplarse al aura del otro para generar confianza, Riley prefería romper el ritmo. Después de todo, la pasividad no era lo suyo. Si el oponente tocaba en presto, ella bajaba el tono y ralentizaba el tempo, decantándose por el adagio. Lo suyo era intentar crear esa sensación incómoda de desconcierto que se le daba tan bien, con suerte, hasta mutaba a generar sensación de inferioridad; buscar generar esos momentos donde la otra persona siente que ha perdido el paso de la danza y acepta una propuesta diferente a la suya como la única forma de recuperar la armonía.  Adaptarse rápidamente a los acontecimientos era la clave. Como con Liszt, llevar los saltos y los desplazamientos de manera correcta, sobre todo en el friska, cuando el tempo se acelera a niveles locos, es similar a cuando las crisis caen una tras otra y tu reacción debe ser tan precisa como el aterrizaje de los dedos en las teclas correctas.
Nota a Leo: 
Soy fan de tu desbordante ego cuando tienes razón y vas dejando que el resto se hunda poco a poco para aplastarlos al final. Por suerte, soy tu hermana favorita, no tienes otra, y puedo ver esto sin ser tu blanco. El punto es que, he estado aprendiendo cosas, sobre la gente, sobre cómo no perder debates y hablar bonito, y entender o encantar a las masas y cosas así. Te encantaría. A veces me aburre, o lo hacía, hasta que las vi como piezas de piano, es ejecutar toda una obra para conseguir conmover al público.  Alguna vez, cuando todo estaba muy difícil en la ejecución, pensé que en realidad no me gustaba el piano, solo me gustaba Liszt y era mejor abandonar ese barco. Supongo que he visto las cosas desde esa perspectiva por algún tiempo, donde mejor quemamos las naves y nos salvamos de alguna manera en lugar de realmente intentarlo. Luego, pensaba en el piano. Seguí allí por pura necedad. Practicando una y otra vez o ensayando en las madrugadas, solo para poder lograr tocar alguna vez la bendita rapsodia húngara. Creo que entré aquí por una necedad similar. Porque me rehúso a vivir en un mero adagio, y aunque al inicio uno anda desentonando con todo o acalambrándose las manos en cualquier octava ciega y repetida, al final logras, al menos, tener las herramientas y el instinto para intentar tocar una pieza complicada; eso dispara las posibilidades y hace que tanto esfuerzo tenga sentido. 
PD.- Es muy liberador no tener que hacer explicaciones sencillas para ti, o pensar que no entenderás algo; después de todo, siempre serás un total nerd. Creo que eso te hace más genial.

Los últimos dos meses fueron la sintonía final. Cada cosa que aprendió era posible integrarla en un todo, no quería dejar nada aislado. Prefería verlo como una gran obra donde cada tema era un movimiento que alimentaba al siguiente.  Las ruinas fueron su base por tres años, le enseñaron a leer los flujos de magia y a entender que hay redes invisibles que puede sobreescribir. Luego se adentró dos años en las artes oscuras, descubriendo que el poder carece de moral y que solo existen las intenciones, pero sobre todo que no hay que temer a las disonancias, sino que hay que redirigirlas con cuidado. Finalmente, casi dos años desentrañando los secretos de la política, consolidándose como el escenario donde  el uso de runas o la previsión de las sombras se juntaban en una pieza de silencios, tiempos de espera y acciones precisas. 
Al igual que una rapsodia de Liszt, donde una mano sostiene un ritmo constante mientras otra ejecuta una melodía frenética y llena de saltos, pero que conforman una obra sólida; así mismo entendía que, manejados adecuadamente, estos conocimientos podrían lograr un unísono perfecto, una partitura vibrante y peligrosa.  Con la calma de quien cierra la tapa del piano luego de una práctica extenuante, Ry recogió sus cosas y ejecutó su último movimiento: salir de la cámara. 
El silencio entre notas importa tanto como la ejecución; quien controla el ritmo, controla la voluntad del oyente.
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