Una nueva busqueda de la luz

Publicado por Elián Idriswenjellu, May 13, 2026, 10:32 PM

Tema anterior - Siguiente tema

0 Miembros y 1 Visitante están viendo este tema.

Elián Idriswenjellu Aprendiz DRCM/Premio Anual
Noaf saboreó el macaron, su nieto trajo la expectativa a flor de piel, un color parecido al de las galletas infladas, ni siquiera el crujir suave de la masa de almendra fue suficiente para bajar su emoción. Noaf observó el postre mordido, masticó y cuando se pasó el quimo no parecía impresionada.

Está bien. Sabe a fresa.

¿Te gustó?

Noaf inclinó la cabeza, hizo una mueca, masticó ligeramente, se limpió la boca con una servilleta y dejó el macaron en el plato.

Sí, es rico, sabe a fresa. Pero es muy polvoso para mi gusto. —Noaf buscó la servilleta y se limpió la mano—. Creo que no me vería mal usando cubiertos, es muy pequeño, con bocados pequeños.

Pero jada, no se come con cubiertos, es un postre, es una galleta.

Es una galleta muy rara. Creo que la he comido antes.

Es una galleta francesa.

¡Francesa! Oh —Noaf se río, apoyó la servilleta en sus muslos—. Maintenant, mon propre petit-enfant essaie de m'apprendre ce qu'est une pâtisserie française et ce qui n'en est pas une.

Elián recordó que su asiento tiene respaldo, se enderezó y los segundos fueron suficientes para que su abuela supiera lo que quería preguntar, casi engulló la posibilidad. Claro que la curiosidad ganó, no por nada, sino que el contexto trajo el elefante sobre la mesa, o seguramente fue un costal de almendras y muchos huevos.

¿Desde cuándo sabes francés?

Toda mi vida, mi madre me enseñó y mi padre como el padre de mi padre hablaban un francés muy bonito, de esos con la voz de Benjamin Biolay. —Elián no sabe quién es Benjamin Biolay, Noaf mencionó a otros artistas aun más viejos, que deben tener casi 100 años desde que incursionaron en las artes musicales—. Tenían una voz preciosa, un canto igualmente precioso. En mi fiesta de graduación me cantaron.

¿Ósea que mi khaly Khanthus habla francés? ¿Y mi madre y mis tías?

Khanthus sí, claro, me ayudó a aprenderlo. Pero yo ya no le enseñé a mis hijos, tu abuelo no hablaba francés y no le gustaba, me decía que era un idioma como de cerdos.

Pero jada ¿Por qué no les enseñaste de todos modos? Así incluso yo podría haber aprendido francés.

No querían. Tu abuelo no quería aprender y a mis hijos tampoco les gustaba, así que se perdió, antes de mi todos los Idriswenjellu hablaban francés, por lo menos los que eran nacidos en la familia.

No había forma de replicar que la poca disposición atrofia el movimiento. El ausente móvil de conectar el gusto por la herencia cultural se quedó así, otra rama marchita que no llegó hasta la actualidad, en la que respira y siente que podría haber sido un poco de diferencia. Todo por probar los nuevos macarons en Harrods y la desfachatada realización de que Noaf, la abuela de Elián, nunca los había probado a pesar de su retahíla de no haber mucho que la sorprenda en un menú tan estandarizado como el de una tienda departamental.

Después de tiramisú, panes suaves, tés, ensaladas, sopas orientales y tentempiés fríos, casi se volvió una costumbre más cada cierto tiempo coincidir con la abuela Noaf en la cabaña de Khanthus y acompañarse una tarde de tiempo de calidad cada mes, dos meses. La ultima vez que su jada pasó tiempo de calidad se quedó durante la noche y le confesó el destino del tío bisabuelo Sawta, su matrimonio trágico con un semigigante y como el pasado es un terremoto oceánico que provoca maremotos en la superficie aparentemente lejos del oleaje picado.

El bisabuelo Sawta murió en una discusión, el cuerpo seguía caliente cuando desterraron a Yousef y el único recuerdo fue no hablar del asunto, ni siquiera mencionar a nadie más allá de los lazos nucleares. Pero Yousef contactó a Elián, de alguna forma, con ayuda de alguien o encontrando una brecha, a través de contactos, ha enraizado y fructificado con la vista en el Castillo. Yousef contactó con él y le envió el anillo que perteneció a este matrimonio que hizo del peñasco un llano pero no sorteó las barrancas, se deshuesó.

Elián no quiere hablar de ese asunto con su jada, no ha confesado que tiene en su poder el anillo y que lo ha limado, modificado, tergiversado, transfigurado su vieja historia en un nuevo relato, el mismo metal con una nueva cara que refleja la esperanza que yendo insuficiente para ese tío bisabuelo que murió hace 30 años... podría ser en él que apenas inicia, no se ha desbordado su abuso a las buenas nuevas. Noaf no distingue la incertidumbre ni la determinación, se inclina con una mueca para observar su macaron y volver a probarlo.

Bueno, espérame aquí, debo ir al baño.

Te ayudo a levantarte.

No, estoy bien. No, niño —Noaf manoteó a Elián, orgullosamente se levantó y caminó con tranquilidad, la bolsa que se quedó en el lugar de su abuela fue su compañía como su batula, la mitad de un rostro que a veces existe—. No tardo, quédate.

En serio puedo ayudarte.

No —Noaf acreció, sacudió los brazos, los balanceó para jalar brazos de su nieto y que se quede sentado—. Yo puedo, siempre he podido. Espera aquí. O me enojaré contigo.

Elián cedió, hizo de su compañía el bolso tan lustro como nuevo. Cada vez las usa más,  en vez de ir ligera, carga esos bolsos en los que guarda quien sabe qué cosas, pociones o cachivaches muggles ¿Medicamentos? Seguro que sí, sobre todo medicamentos. Noaf es recalcitrante, mantiene su independencia, camina por su cuenta, quiere hacer las cosas por su cuenta, desatendió su bastón y casi se olvidó en el cottage, pero Elián lo vio justo a tiempo hacia el reproche de cargarlo. Una molestia, dice ¡Una molestia es que su cuerpo debilitado soporte su propio peso cuando la recuperación es más difícil en adultos mayores! ¿Qué su jada le teme tanto a la codependencia o es solo que es pusilánime? Intenta entenderla, la edad es una mar muy amplia...

Noaf gritó, el golpe fue seco y estruendoso. Elián casi tiró la silla y corrió a socorrerla. La encontró en la puerta del baño, la cabeza ensangrentada por un golpe en la frente. Su propio cuerpo es débil, no protege, cuando se extiende como una sombrilla se quema con el intenso sol, cuando se extiende como un paraguas cede a la lluvia ¿Cómo cuidará de su abuela si ni ella misma quiere ayuda? Grita, grita mucho, Noaf le grita que se aparte, Elián intenta cubrirle la frente, buscar papel, pero ella grita, grita que puede limpiar su propia sangre, todo el tiempo grita porque no quiere ayuda, que todos se vayan, déjenla con sus demonios, la impotencia es solo una cortada en el pecho, si acepta ayuda esa cortada se extenderá en llaga, herpes y despellejamiento.

Elián dimite, prefiere jalar del hueco de sus hombros, apartarla del piso, pero no puede cargarla porque es pesada, no colabora, Noaf patalea, grita sobre un perdón islámico y que no debería manchar su cuerpo con su sangre, es maldición y es un hechizo, sus zapatos corren la sangre del piso, manchan su ropa, las baldosas, el pulido y el marco porque Noaf se agarró de él, haló y fue alzada como ángel, podrían crucificarla y purificar sus miedos si más que presa, se vuelve nutriente del miedo. Cuando la sentaron en un banco berreó como una nueva niña codependiente y recién nacida, asustada ¿A cuánto empezará a pedir por su mamá?

Elián fue halado hacia afuera, replicó, pero evidentemente no puede permanecer en los aseos de mujeres aunque su abuela sangra de la frente.

—¡Quie-le-ro e-ir-xijo que-con re-mi-grese a-a-su-bue-lu-la-gar!

Por favor, cálmese, joven.

Déjenme pasar. —Elián escucha sus lamentos, ve la sangre en el piso, sus propias manos tienen sangre, cuando cruza entre guardias lo tapan sus hombros, entra entre ellos y sus manos manchan sus ropas—. ¡Déjenme pasar!

Siéntese, por favor.

No-si me-sigue a-di--ga le-que pe-me-diré que-sien-a-te-ban, do-quie-ne-ro la-es-tien-tar-da con ella ¿No la escucha llorar?

Si sigue así, le pediré que abandone la tienda.

¿Y si ella me necesita? Se cayó en su baño, en su puerta.

No-no-quie-so-ro-tros que-la a-a-ten-ti-de-en-re-dan-mos.

... Quiero estar ahí. Quiero que la cuiden bien.

¡Asterí, basta! —Noaf llora y lamenta, queja y gimotea, pero un médico que está curando su golpe casi la cubre como si cargase un manto níveo, delante de ella le pide mantener la calma, siendo él mismo el ángel salvador, a diferencia de ellos, ignora la sangre, ignora las lágrimas, profesionalmente limpiará, curará, cauterizará y vendará. Hará lo que Elián no hizo, perder el control—. Ve a sentarte... Mh... Siéntate, yo te llamaré.

Se zumba entre pensamientos, cuando entran la cabeza punza, cuando salen, punza, cualquier intento de razón es atrofiado y Elián está enojado porque no pudo protegerla. Falsificó sus propias enseñanzas, que infantil es. Cuando se sienta la sangre en sus manos está casi cuajada, frota las yemas para disiparla. Es sangre de su abuela.

Que-no ca-im-be-pru-du-den-da que-te es-es un niño enorme.

¿Y así es todo el tiempo?

Oye ¿Por qué no la acompañaste al baño?

Sí ¿Qué no te enseñaron a cuidar de tus mayores?

Por eso estamos como estamos. Imprudente y además violento.

Yo digo que lo saquen, esta clase de gente puede poner en peligro a nuestras familias.

Les pido que por favor tomen asiento.

Fue-pe ro-un yo-ac-no-ci-pa-den-gue-te, por-en es-se-to-rio, mi-la hi-se-ja-ño-no-ra es-de--ja de-bien llorar.

No, tiene que hacer algo ¿Y si se desquita con los demás en otro arranque?

Nadie se va a desquitar con nadie.

Es mi familia, por favor. Hemos venido aquí por años y nunca han actuado así.

Comprendemos su preocupación, pero por favor, sigan sentados, lo resolveremos.

¡Seguro él quería que se accidentara!

Elián está atrapado, el capullo se expande o se corroe, revelando una metamorfa forma indeterminada de monstruo y niño asustado que se contrae ante las palabras y zumbidos que trae el viento, punzan, se van y vuelven a punzar. Un dependiente le aproximó una toalla húmeda y le pidió levantarse para acompañarlo. Lo van a vetar y no le importa, no quiere moverse hasta que su abuela salga de ese baño, así que ni siquiera toma la toalla. El dependiente insistió y le dijo que los llevará a una sala de descanso para que estén cómodos durante un breve peritaje sobre el incidente, deslindar responsabilidades y dictar una sentencia administrativa. Elián ignora la toalla hasta que escucha palabras lejanas de su abuela respondiendo débilmente que sí puede ponerse de pie, alguien empuja una silla de ruedas para darle un afiance y un asiento.

No tiene opción, jala de la tela húmeda y empieza a limpiar sus manos. Luego se levanta, toma las cosas, incluyendo la batula, el condenado bastón y el bolso. Pasa por algunas mesas, ya con comensales tan cobardes que ni siquiera le sostienen la mirada vacía, excepto uno.

Así empiezan estos terroristas...



Mire, nosotros nos equivocamos. Le ofrezco una disculpa por el descuido y el incidente, sé que no hay forma de justificarlo, ni mi personal actuó con la capacitación que reciben como mi personal de seguridad tuvo que ser más firme para evitar malentendidos...

Tienen clientes racistas.

La gerenta gruñó y deglutió su última declaración.

¿Disculpe?

Tienen clientes racistas. —Noaf llamó la atención de Elián, le tomó del antebrazo y la sangradura del codo, pero él ya había hablado, a través de la venda de la nariz no se guarda colera, la colera tiene un gramaje tan fino que cruza cualquier filtro que se le enfrente, ya es un estado de la materia tan puro que su deslumbre es mortal—. ¡Nos gritaron terroristas!

Asterí —Noaf jaló más de la sangradura de Elián, lo calló con un movimiento muy simple, pues él está tan pegado a ella que podría fusionarse con su cuerpo de saber hacerlo, pasarle y transferirle vitalidad, capilares, tejido y todo lo que ella necesite para recuperar su fuerza, su valor y su voz de plata. Ahora mismo no hay nada de eso, es pequeña, es frágil y tiene miedo, hace minutos que llora, seca sus ojos y vuelve la lagrimear y además la sola acción de pedir su atención lo libera de su propia colera—. Fue mi culpa, yo me caí por tonta, porque soy tonta.

Tú no eres tonta, jada.

—Señora Idriswenjellu, aceptamos la responsabilidad por su accidente. —la gerenta se levantó del escritorio y se aproximó a un dispensador de agua, comenzó a servir vasos para todos y los dejó delante de Elián y Noaf. Elián ni siquiera se molestó en mirar el agua, Noaf sí pidió ayuda para que le den su vaso—. No queremos que la experiencia de nuestros clientes se vuelva insegura y por eso entiendo porqué entró en conflicto por el comentario. El cliente no puede presentar cargos, un delito por agresión es mucho menos grave que un delito por lenguaje racista, nuestra tienda tiene una política de cero tolerancias. Además, en el cohecho, usted respondió por una agresión verbal, no fue sin provocaciones.

La venda de la nariz es firme, el médico sí debe ser un ángel guardián, sus manos apenas se sintieron, su voz era tranquilizadora, tenía los ojos oscuros, el pelo ligeramente crespado. No le dijo nada a Elián más que indicaciones pero todas las palabras que dijo fueron en árabe. Entendió que es un inmigrante y no debe ser mucho mayor que él ¿Becado? ¿Residente? ¿Cuándo la seguridad es garantía? ¿Cuándo tiempo ejercerá hasta toparse con el prejuicio? La firmeza de sus acciones casi se sintió como estar entre los brazos de Cadmus, Elián simuló en ese escenario virtual como llegaría sin avisar, plantaría cara a los comentaristas y cobardes, los llevaría a ambos en brazos, lejos del odio... Pero Cadmus nunca llegó, ni llegará, porque esto es algo que él no tiene que saber. Años evadiendo a los demás no es solo una práctica incrustada del perfeccionismo por la devoción y la honradez paterna, es fruto de un sistema que aun te quiere fuera de sus alcances.

¿Por qué estamos aquí, entonces? —Elián debió interrumpir una pregunta que la gerenta intentó hacer, pero debía ser tanta su paciencia que no pareció importarle—. Atendieron a mi abuela, me atendieron a mí, nos separaron ¿Por qué estamos aquí?

Solo es durante el peritaje y el desalojo de la... contraparte del conflicto. No tomará mucho, aquí pueden estar tranquilos ¿Les sirvo más agua?

¿El otro nunca hablará con usted?

La gerenta cruzó los brazos, compaginó miradas, pero a diferencia de Elián, ella respira con total tranquilidad, no tiene vendas en el cuerpo, no se limpió sangre y tampoco parece temer por su integridad.

No. Lo retiramos. Le aseguro que está bien, joven. Usted y su abuela reciban otra vez nuestras disculpas.

—No entiendo porqué es tan indulgente con nosotros —repitió Elián, no permitiendo que la compaginación se rompa y caiga en una perpendicular. Los ejes se pueden seguir separando e infinitamente jamás volver a tocarse—. Agredí a alguien, lo golpeé, le rompí la nariz y algunos de sus vasos y platos. No merezco esta indulgencia,  mi abuela se cayó porque yo no insistí en acompañarla a algo tan simple como ir al baño., le grité a su personal y luego me peleé con un cliente.

Fue mi culpa, mi niño...

No... no lo...

Sí, sí lo fue. Fue mi culpa —Noaf presionó otra vez, pero extendió la mano para tomar la mano de Elián, entrelazar dedos ¿En que momento las manos de Noaf son tan frías? ¿En que momento su piel es suave por su soltura más no por sus cuidados? ¿En qué momento empezó a temblar al gesticular?—. Yo insistí, porque tengo que hacer mis cosas, sola. Así lo he hecho durante años. Señorita, perdone a esta vieja, creo que... sí me estoy haciendo vieja, no quería ser una molestia.

Elián rodeó a su abuela con el brazo, le acarició el antebrazo, la acunó con cuidado porque evitó la venda de su frente, la gerenta solo observa, en silencio, tanto al nieto que intenta darle vitalidad a su abuela sea por osmosis o transferencia de calor como levantarle el animo derruido por una visita que se trastabilló, cayó por un precipicio y apenas está recuperando la consciencia. Vio al nieto consolando a la abuela y esperó hasta recibir un mensaje que la hizo levantarse de su asiento. Les avisó que pueden retirarse, ella misma los acompañó a la entrada y los despidió cuando subieron a su auto.

Mientras el vehículo doblaba por una calle lateral, el médico salió por las puertas del edificio de Harrods y se reunió con ella. Le tomó del hombro.

¿Está todo bien, má? Te ves triste...

Sí, estoy bien... Lo hiciste muy bien, hijo.


Elián hizo té, calentó unas compresas e hizo aparecer vendajes, mertiolate, micropor, algodón y vendas en el baño del cottage. Khanthus no ocupa instrumental medico en su cottage ¿Exactamente por qué lo ocuparía? Ni siquiera parece que ocupe el baño, no tiene la necesidad muggle y Elián prefiere no insistir en desentrañar sus actividades diarias como nosotros no insistimos sobre la naturaleza mágica de los vampiros.

Ya está anocheciendo cuando Elián se sentó a lado de su abuela, en el borde de la cama, y remojó algodón con mertiolate para desinfectar la herida, revisar el vendaje, comprender como la marca lineal del corte desató el peor de los escenarios. Su abuela le sonríe con cansancio, pero él recuerda el horror pataleando y empujando su sangre a todas partes, gritando y exigiendo soledad, el mayor tesoro de la garantía de la juventud. Soledad para la mujer que lentamente se acerca al fin ¿Quiere morir ahora o esperará? ¿Ahora aceptará que se volverá codependiente? Elián tiembla en la ultima pesada de mertiolate, presiona tanto que su abuela se queja, él se disculpa y se apresura a limpiar, cubre la herida y se queda ahí, en silencio. Ella no quiere morir... ¿Tiene miedo?

Soy muy tonta...

No eres tonta. Te caíste. Todos nos caemos. No está mal... pedir ayuda, jada.

Pero yo me caí más fuerte. Perdóname, perdona a tu abuela tonta por no aceptar tu ayuda... —Noaf volvió a sonreír, con ese poder de tranquilizadora, hechicera en todos los sentidos. Elián le acarició las manos y luego las besó, ya no hay rastros de sangre, ni siquiera en las uñas, de ninguno de los dos—. Eres mi adoración.

Desde que... nos enfermamos, necesitas ayuda.

Sí, desde que me enfermé... Pero tú no le digas a nadie, ni a tus tías, ni a Khanthus, por favor. No quiero preocupar a nadie. Nadie tiene que saber ni que me enfermé ni que me caí.

Jada...

Te lo suplico. Por esta vez. Yo ya entendí, hay ciertas cosas que sí debo pedir ayuda y mañana puedo curar esto ahora estoy tan... cansada...

¿Cuándo se volverá completamente codependiente? ¿Cuánto tiempo le costará aceptar que su tiempo vuela y corre a la misma velocidad que la degradación de la porosidad de los huesos? ¿De la artritis y la insuficiencia? Elián tiene que empezar a contar, y contará porque no va a perder lo que acaba de encontrar entre secretos y oscuridad, un diamante, una joya que es su abuela.

Hoy me preocupé muchísimo por ti. No quería dejarte sola.

Y eso hizo que te lastimaran... tu carita tan bonita.

Fue por un descuido.

Sí, un descuido. Un descuido que te dejará una marca los siguientes días.

En la enfermería del Colegio tienen excelentes doctores. Ellos pueden evitar que queden cicatrices.

Noaf desentendió, pero era porque estaba cansada. No consecuencias, solo cicatrices temporales, así viven casi todos los magos, incluso así vive la familia Idriswenjellu, perpetuada a través del tiempo por acciones acomedidas a los límites, siempre rozando, nunca traspasando, siempre al ras, nunca a través.

Prometo no pelearme. Discúlpame a mí. Mañana te pondré musica de Benjamin Biolay para animarte.

Noaf no habló, hizo un gruñido de falsa molestia, pero le presionó las manos que sostuvieron y les dieron una nueva compaginación. La de las manos calientes del nieto temperando las manos frías de la abuela. Noaf sabe que esos exabruptos son propios del lado de su marido, pero no quiere recuperar y arrastrar más vivencias, quiere dormir así que se acomoda en su cama, se cubre y le pide apagar la luz, deseándole buenas noches, Elián respondiendo igual y abandonando el cuarto en silencio. Algún día podrá cargarla y llevarla él mismo fuera del odio y la podredumbre que arrasa el corazón. La llevará a la luz a través de su sueño. 



Otra vez. Otra vez el espacio liminal que se extiende por kilómetros, ese en el que correr es un acto de imprudencia porque cada mata, seto y helecho ocultan hoyos y caídas estruendosas que rompen los huesos. Dicen que la purificación se obtiene a través del dolor ¿Por eso es torpe andar? ¿Tiene que despellejarse en sus caídas y raspones para que su dolor lo purifique y alcance la paz? Todos los días sufre y todos los días vive con dolor, incluso durmió adolorido ¿No es eso suficiente? ¿El alma también tiene que doler? Si duele tiene miedo de que sea tan devastador que despedace su ser y los pedazos tan pequeños se pierden en el bosque, los hoyos y las rocas afiladas.

Aun así, camina torpemente porque es lo mejor que puede hacer, en sueños no existe el okapi, que absurdo, así no funciona el interior, no es una ficha intercambiable. Recorre el bosque, sabiendo que el tono y la melodía lo llevan al mismo lugar ¿Por qué sueña con tanta frecuencia con el bosque y el komorebi que quema y cura? En cada sueño, duele más perder, pero sabe que sino sigue la melodía, se le caerá el mundo.

Tengo... tengo... tengo que ir por ti, khaly

El movimiento del viento también dirige, la forma en la que el agua corre a través de las hojas, el espaciado entre árboles, si se aleja, disminuye, lo encierra en una cóncava verde y reluciente, no finjas que nunca habías estado aquí, puedes tirar rocas por la ladera, verlas rodar hasta el mar y hundirse, pero eso no hará que la siguiente noche esas rocas hayan permanecido en el agua, reaparecerán y moverlas será más difícil, te cortarán las manos y se volverán basaltos afilados, como con los que se hacen instrumentos para la guerra. Estás resbaloso, tienes tierra, lodo, ya no te amo, pero no te preocupes, cuando despiertes las manchas se van, como al dormir las cortadas de la realidad se van.

¿Y ahora qué? Caminas, estás agotado y te diriges al confín de la arboleda hasta el resplandor que atraviesa tu cuerpo. Sí, así, deslumbrante revelación de un mirador, no es la primera vez que lo contemplas. A la distancia yace...


Y quiero ir por ti, khaly
Tengo... tengo que ir... Tengo que ir por ti, Jonathan
Por ti, jada
Dime quien se llevó la luz y quien tendrá la claridad



Yace ahí, a la distancia, está lejos, muy lejos, pasando el horizonte. Los separa una ladera de campos dorados de trigo y cereales a los que te aproximas y no puedes morder porque están hechos de oro y el oro bajo tus dientes es duro, te lastima las encías, te duele la mandíbula, además de que corta cuando pasas a través de él. Purifícate, dijeron, siempre te purificas antes de dormir porque tu devoción a los superiores tiene que ser mayor que los padres, nucleares y allegados. Purifícate, pecador, que de tus huesos se limpie la tierra con la lluvia que derramaste hoy transformada en lagrima, no solo en monstruo y nieto, eres además un pecador.


Mi corazón es tuyo, Cadmus
Ahora... Y-



Es una realidad escabrosa la de los que temen. Delante les espera la riqueza, pero temen que no existan al alcanzar el confín, si siguen temiendo... ¿Qué aprendieron? Nada, no aprendió nada de su abuela desangrando, pataleando y volviendo a su fase de niña, porque ella puede ser una niña, Elián nunca tuvo la opción como tampoco puede aparentar que no entiende que este sueño terminará igual, así que corre, grita al saltar del mirador hasta el campo de cereales dorados, le pican las piernas cuando rueda y se endereza para seguir corriendo, le pica el cuerpo de cortadas, microfisuras.  Pero sigue adelante porque una costa y un sueño lo esperan más allá.


¡Que viva el Sol! ¡Que viva el Sol, libre!


Hazme la realidad, encuéntrame entre los campos. Corre, corre, más rápido, cuando cruzas las espigas se tiñen de rojo y ese rojo se extiende haciendo de dorado un rubí, el moretón del campo luego será verde, azul. Siempre atraviesas el campo tan rápido como te permiten tus piernas mortuorias. Encuéntrame, buscador, encuéntrame en el horizonte porque es ahí donde siempre aparezco, soy imposible, soy el hacedor de sueños, el que te encerrará en este espacio limitado por tu propia incapacidad de aceptar que no puedes forzar todo lo que te propones.


Busca la luz, busca la luz...
¡Busca la luz, busca la luz!
¡Sé la luz!


¡Sé la luz! Para transcribir, puedes hacer la mala con un trabajo de cauterización, sangras tanto que te esfuerzas todavía más, como pagar un precio anticipado. Tropezaste, caíste, golpeaste tu hombro y rodaste cual ternera joven en el campo. Te rasgas la cara, piel, ojos, cabellos, uñas y pies. Te desplazas colina abajo hasta reventarte cerca de un río, el único sonido consolador y suspiras cual desfallecido ¿Estás muerto? ¿Ya? ¿Atravesaste el umbral?

Oh... estás llorando ¿Por qué lloras? ¿Te duele? ¿Mucho? ¿Por qué te duele? Es lo que haces todas las noches, pero ahora tropezaste y ni siquiera alcanzaste el mar, mucho menos la orilla y las dunas costeras ¿De qué te preocupas? Nunca serás suficientemente poderoso... ¿Es que no puedes aceptarlo? El cielo no se estrella, es azul, brillante y despejado, se mueve impávido, ignorante de la razón porque el cielo no razona, se desprendería cada día por cada alma en pena, se derrumbaría y tendría que volver a nacer, como los astros ¿Acaso eso hacen todos los días? Solo analizas el cielo como si fuera otro elemento más de tus degradaciones.


Cállate


¿Qué?


Cállate. No estoy sufriendo... Estoy pensando en mi abuela. Quiero protegerla, pero no puedo protegerla de sí misma ¿No es la ultima vez que lo intenté solo destruí lo que toqué? ¿Cómo proteges a alguien que no quiere protegerse? ¿Por qué estoy aquí?

No lo sé, todos los días sueñas con la luz, esa, más allá del horizonte, cuando te sientas la vislumbras, te devuelve la mirada, su rostro son cientos de caras, se transforma en muchas personas así como tú disfrutas transformarte en monstruo...

No...

Sí. Te gusta transformarte en monstruo, sentirte monstruo y respirar como monstruo, te justificas, te eludes y solo huyes ¿Quién te dijo que debes ir hacia la luz? Tú ¿Quién te dijo que deberías atravesar este campo dorado y afilado? Tú ¿Quién te dijo que deberías amar a Cadmus, Johnny, Khanthus, Naima, tu abuela? ¿Quién te lo dijo? Respóndeme, responde ¡Quién te lo dijo!

El barrido telúrico embravece la costa, fragmenta la tierra, hunde las laderas, nubla la luz y desaparece el camino porque nunca hubo un camino, sueñas con un paraje que debería representar tus esperanzas, pero en vez de trabajar tus defectos, esquivas, huyes, gritas y culpas a los demás por tus errores, o peor aún, te culpas de errores que no estuvieron nunca en tu poder ¿La sangre de tus seres queridos? Casi tienes de todos ellos en la memoria de tu piel ¿Te la vas a arrancar? ¿Despellejarte y esperar que crezca una nueva capa y dermis? No eres un grano de maíz, ni un cereal de estos campos, eres un niño, un niño que no protegió porque tiene miedo de que el día que deje de pisar este mundo, todo lo que ha protegido se desmorone, como el abandono de tu propia madre.

¿Ella está aquí corriendo contigo? ¿Te cura las heridas y te sirve té? Acuéstate, vamos, acuéstate, húndete en la tierra, que te cubra para que te degrades y se limpie de ti en la siguiente tormenta... ¡Cúbrete y muere!
¿Estás ahí?

¿Sigues?

¿Moriste?

Dime que moriste, si toco tus pies ¿No reaccionas? Tienes una piel tan cálida...

No es divertido cuando no respondes... Habla, vamos, sigo aquí, soy tú.

Yo merezco ser feliz —El viento espigado sopló sobre el cuerpo extendido y entumecido de Elián, rasguñado y trabajado por el esfuerzo, agotado, no puede correr por siempre, él no es el que debería estar buscando la luz... ¿Será que es esperar a su llegada? La tierra dejó de moverse, los campos no se fragmentaron, las costas regresaron sus olas y la arena mojada recuperó su lugar, las nubes se dispersaron, el cielo estrellado está ahí, siempre ha sido posible esperar... porque si esperas, las ideas llegan, y la calma atrae fortuna. Se recostó a mirar las estrellas—. Yo decidiré como sentirme...

¿Y qué harás al respecto?

Absolutamente nada...

La luz se movió sobre los astros, atravesó las capas oceánicas, navegó sobre la tierra y brilló sobre su cabeza, titiló la melodía de los días venideros, pues bienaventurado es quien entiende que las cosas son inevitables, bienaventurado es quien espera pacientemente a que los cursos de las cosas recuperen el cauce de sus afluentes, bajen las mareas, precipiten las lluvias y se purifique de la tierra... los malos pensamientos. Bienaventurado es quien entiende que aunque las cosas sean inevitables... el valor de existir y vivir es lo que hace al mar un amor muy ancho... Elián extendió una mano hacia la luz que bajó cual manto níveo hacia él...



Cuando despertó, entendió que nunca volverá a soñar con buscar la luz, por mucho que la herida de la nariz sigue ahí, no se le quitará en unos días. La encontró en su memoria, no solo el tacto y los últimos años... Sino en un recuerdo viejo, infantil, apenas con la capacidad de recordar palabras, personas y sensaciones... Es su abuela, su jada, se sienta con ella a leer un cuento sobre un niño perdido, un efrit que lo conduce de regreso a casa y una familia que siempre esperó por él...

Así que nunca tuvo que buscar la luz... La luz siempre fue quienes a su lado hacen de su día la experiencia más maravillosa de todas las eras. Por lo que tiene que crecer, ramificar, fructificar cual espiga, reventar la piel para el renacimiento glorioso... y recuperar a Cadmus, de una vez por todas decidir cuál será ese futuro juntos.


Luz
5180 Palabras Ultima modificación: May 13, 2026, 10:35 PM por Elián Idriswenjellu
Familia Idriswenjellu

Madera de OlmoNúcleo de Pelo de Rougarou
37 cm
Expecto Patronum
  • Madera de Olmo
  • Núcleo de Pelo de Rougarou
  • 37 cm
  • https://i.imgur.com/HpDoGHN.png
  • https://i.imgur.com/lG4nY1P.png

Me gusta
1
Me encanta
2
Me divierte
0
Me asombra
0
Me entristece
0
Me enoja
0
Le gusta:
Cadmus T. Windhunter,
Le encanta:
Naima Oyá,Cadmus T. Windhunter,
Sin reacciones
Sin reacciones
Sin reacciones
Sin reacciones
Gael Richetti Morti-Profesional del Uso Incorrecto de la Magia
Registro aceptado
2 Palabras #1
Gael relajado/impulsivo/evitativo - Gael Estándar - Corvus
Hogwarts Style
Madera de AbetoNúcleo de Pelo de Kelpie
36 cm
Expecto Patronum
  • Madera de Abeto
  • Núcleo de Pelo de Kelpie
  • 36 cm
  • https://i.imgur.com/QPbqqQP.png
  • https://i.imgur.com/9tK16bI.png

Me gusta
0
Me encanta
0
Me divierte
0
Me asombra
0
Me entristece
0
Me enoja
0
Sin reacciones
Sin reacciones
Sin reacciones
Sin reacciones
Sin reacciones
Sin reacciones